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La necesidad de El capital. Una entrevista con Michael Heinrich a los 150 años de la publicación de El capital

No importa cuánto tiempo haya pasado, El capital de Marx sigue acosando al capitalismo con cada paso que este da. Sobre cada nueva página que escribe el mundo del capital, la crítica de Marx descubre la barbarie en el pie de página de la civilización. Pero ya es más de un siglo y medio reventando en rebeldía. ¿Cómo leer El capital hoy? Una entrevista a Michael Heinrich.

Michael Heinrich es politólogo y matemático, se desarrolla como profesor en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Berlín. Por varias décadas se ha dedicado al estudio de la economía política y de la obra de Karl Marx. Además, es editor de PROKLA: Journal for Critical Social Science. Entre sus trabajos más importantes se encuentran Die Wissenschaft vom Wert: Die Marxsche Kritik der politischen Ökonomie zwischen wissenschaftlicher Revolution und klassischer Tradition (La ciencia del valor: la Crítica de la Economía Política de Marx entre la revolución científica y la tradición clásica), y traducidos al español su Crítica de la economía política: una introducción a El capital de Marx y ¿Cómo leer El capital de Marx?: indicaciones de lectura y comentario del comienzo de El capital. Esta entrevista fue desarrollada en el año 2017 e inicialmente publicada en la Revista Ainkaa de Estudiantes de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín.

Me gustaría comenzar esta entrevista familiarizando a los lectores con usted y su experiencia leyendo a Marx. ¿Quién es Michael Heinrich y en qué momento decide comenzar el estudio de la obra de Marx?

Bueno, yo nunca tomé una decisión como “ahora estudiaré la obra completa de Karl Marx”. Cuando tenía unos 14 años, eso era a principios de la década de los setenta, había una influencia de los movimientos estudiantiles y los grupos de izquierda en las escuelas. Nosotros discutíamos acerca del socialismo y de Marx, y en esa atmósfera yo comencé a leer los primeros textos de Marx en mi vida. Y bien, luego leí algo más, pero no estudié realmente a Marx. En la universidad ingresé a Matemáticas y Física y no a Ciencia Política o algo así. Pero cuando estaba en la universidad participando políticamente fue cuando decidí cambiar de carrera, y al mismo tiempo de ciudad, pues yo estudiaba en Heidelberg y me mudé a Berlín a estudiar Ciencia Política.

No obstante, terminé mis estudios en Matemáticas y Física con una tesis acerca de problemas matemáticos y la teoría general de la relatividad, y en Ciencia Política con una tesis sobre el desarrollo de El capital, sobre la noción del capital desde los Grundrisse hasta El capital de Marx. Posteriormente trabajé en la universidad e hice mi doctorado nuevamente acerca de Marx. Pero esta vez, pensé que era hora de abordar otros temas y estudié mucha de la historia del pensamiento económico, empezando por los antiguos griegos, pero una vez más volví a Marx. En consecuencia, no fue una decisión de una sola vez, sino más bien un constante movimiento acercándome a Marx, ocupándome de otras cosas, volviendo a Marx, etcétera.

Como es sabido, usted fue colaborador del proyecto MEGA (Marx-Engels-Gesamtausgabe), que a pesar de ser muy importante, no es demasiado conocido por los estudiantes en América Latina. ¿Podría explicar en qué consiste el MEGA y cuál es su importancia?

Primero que todo, yo era colaborador del MEGA, pero en este momento —debo aclarar— no lo soy. El MEGA es una nueva edición de los textos de Marx y Engels que, por una parte, es realmente completa, cada hoja de papel con la más pequeña oración será publicada en el MEGA, no es una selección de algún editor que diga “esto es importante” o “esto es menos importante”. Por otra parte, se publicarán los escritos en la forma en que ellos llegaron a nosotros. Todas las ediciones han intentado corregir un poco para hacer la lectura más fácil para los lectores, siempre escogen o cambian algo. El MEGA, por ejemplo, en los manuscritos no solo muestra el texto principal, sino que aclara “este verbo fue borrado por Marx y en su lugar, Marx escribió aquel otro verbo”. De este modo, tú logras ver cómo trabajaba Marx y cómo fue que él se desarrolló.

Estos principios de publicación —publicar todo y por completo, y publicarlo en la forma que realmente es— son, por lo menos en Alemania, el estándar científico de edición para los autores importantes en la literatura como Goethe, o en la ciencia como Marx, Leibniz, etcétera. Y este método de edición, que es llamado “edición histórico-crítica”, abandona la idea de un texto final. Muestra que un texto está siempre moviéndose, está desarrollándose. Y cuando tú quieres entender a un autor o hacer uso de él, tienes que concentrarte en el desarrollo y no en la última versión del texto. Entonces, la forma de edición influye sobre el modo en que percibimos a Marx. Por supuesto, tal edición necesita demasiado trabajo y demasiado tiempo. La edición del MEGA comenzó a finales de los sesenta, pero el primer volumen fue publicado en el año 1975. Hasta ahora, se han publicado aproximadamente 65 o 66 números, pero la edición completa incluirá 114 volúmenes. Esta, realmente, será la más completa y la mejor edición posible de Marx y Engels, al mismo tiempo, será la base más destacada para realizar investigaciones acerca de Marx.

¿Usted diría que el Marx que se presenta en el MEGA es radicalmente distinto del que conocemos en la literatura en español?

Bueno esta es una pregunta muy difícil para mí, básicamente porque no conozco la literatura que se ha publicado en español, ni siquiera conozco qué tanto se ha traducido de Marx al español. El único idioma que conozco y que puedo juzgar es el inglés, y hay grandes problemas y demasiados errores en las viejas traducciones. Ahora bien, el MEGA tiene cuatro secciones. La primera son las obras sin El capital. La segunda es El capital con los manuscritos preparatorios. La tercera sección la componen las cartas, no solo las escritas por Marx y Engels, sino también, las que recibieron. Y la cuarta sección contiene los cuadernos de Marx, es decir, sus escritos de investigación.

La sección segunda, con El capital y los manuscritos preparatorios ya está terminada, y hoy en día, en muchos países empiezan a realizarse nuevas traducciones y nuevas ediciones de El capital, basadas en esta segunda sección. Por ejemplo, en Brasil recientemente tradujeron los tres volúmenes de El capital y en Italia hicieron una muy buena edición del primer volumen acompañada por dos gruesos tomos, ¡solo para el primer volumen!, ya que ellos incluyeron material adicional del MEGA con todos sus cambios en las diferentes ediciones. En este sentido, supongo que será importante para el mundo de habla hispana buscar qué de esto resulta novedoso frente a las diferentes ediciones existentes de El capital. Quizá sea necesaria una traducción que use los textos adicionales que provee el MEGA.

Para usted, ¿cuál es la relevancia de Marx en el contexto de América Latina y de la periferia capitalista en general? Esta pregunta la hago por la extendida opinión que tienen muchos académicos y activistas de que, en El capital, Marx no comprendió del todo la existencia del mundo periférico, basado en la idea en la que “el país industrialmente más desarrollado no hace sino mostrar al menos desarrollado la imagen de su propio futuro” (Marx, 2010: 7).

Debo decir que no soy un experto en América Latina, ni en Colombia, creo que la gente acá debe decidir el uso que tiene Marx. El único punto que quiero subrayar aquí es el de observar el desarrollo de Marx. Entre 1840 y 1850 Marx era muy eurocéntrico, especialmente en esos artículos escritos para el New York Daily Tribune acerca de la política británica en la India, y también en la frase del prefacio que tú acabas de citar. Pero Marx era una persona que estaba aprendiendo y se estaba desarrollando, por lo que él luego criticó esto. A mi parecer él superó esta visión aproximadamente en 1870. De hecho, en la traducción francesa del primer volumen, él hizo algunos cambios a esa frase que tú citaste. En las cartas de la década de 1870 se muestra que una vez él fue cuestionado por una revista rusa acerca de la sección sobre la acumulación originaria —por cierto, “acumulación originaria”, “acumulación primitiva” son traducciones totalmente erróneas al inglés—. Ellos preguntaban si aquella era la única forma en que el desarrollo hacia el capitalismo debía ocurrir. Marx respondió que él escribió esa sección a modo de ejemplo de cómo en Europa occidental, liderada por Inglaterra, sucedió efectivamente.

No obstante, aquel ejemplo no debería ser tomado como un modelo invariable de ruta hacia el capitalismo. Esto lo escribió Marx alrededor de 1877 y pareciera que él hubiera pensado así siempre. Pero para ser honestos, en la década de 1860 realmente creía que ese era el único camino. Solamente en la década de los setenta Marx entendió que esa era la senda de Europa occidental, y por medio de su estudio del desarrollo de los Estados Unidos y Rusia supo que no había una única vía, sino que había diferentes caminos hacia el capitalismo. Dado que en 1870 él estaba muy interesado en esos diferentes caminos, comenzó unos estudios en etnología y escribió unos cuadernos etnológicos (Ethnological Notebooks) publicados hace 40 años por Lawrence Krader (1988). Entonces, para entender por qué él realizó esos estudios creo que hay que resaltar la superación de ese temprano eurocentrismo.

Como usted lo plantea en su libro Crítica de la economía política, una introducción a El capital de Marx (2008), lastimosamente, las creencias más dogmáticas y generalizadas acerca de la obra de Marx fueron creadas por lo que usted llama un “marxismo tradicional”. Ahora bien, ¿qué es exactamente ese marxismo tradicional y en qué se diferencia con la “Nueva Lectura de Marx” que usted propone?

Yo hablo, por una parte, del marxismo tradicional que es solo una descripción de lo que es el contenido, y por la otra, de un marxismo universalizante (worldview marxism) que es un marxismo que quiere ofrecerte toda una visión del mundo, ¿qué es el mundo?, ¿qué es la historia? Te da respuestas para cualquier pregunta posible. Este tipo de marxismo, que especialmente observo en el marxismo-leninismo, no ve al proyecto de Marx como un proyecto principalmente científico que siempre está abierto, no solo a nuevas preguntas, sino a criticar sus propios resultados. Marx no tenía en mente algo como: “bueno, ya escribí El capital, ahora te explicaré todo y nada de él debe ser cambiado”. De hecho, él mismo cambió cosas como la presentación, trató de incluir nuevas cuestiones e intentó suprimir errores. Así que este marxismo universalizante incluso contiene atributos de una religión que presenta verdades absolutas, y cuando tú no las crees, consideran que no entendiste lo suficientemente bien o que estás siendo hostil. Y a la hora de discutir sobre diferentes posiciones te dicen que eres estúpido o agresivo, de manera que esto está excluido en este marxismo universalizante. Ese no era, en absoluto, el proyecto de Marx.

Finalizando el prefacio del primer volumen de El capital, Marx dijo que cualquier juicio de la crítica científica era bienvenido. Algunos de los marxistas dogmáticos pueden creer que con esto Marx expresaba lo seguro que estaba de encontrarse en lo correcto, como si dijera: “¡perfecto, vengan con su crítica, no necesito de nadie porque soy el mejor!”. Pero yo no creo que esa haya sido la actitud de Marx. Para él, era un proyecto científico, y como proyecto científico, solo podía ser desarrollado mediante la crítica. En consecuencia, él invitó a la crítica porque realmente quería discutir hasta que los críticos encontraran un punto débil, así que estaba listo y abierto a corregir alguno de esos puntos débiles. Esta actitud marca una gran diferencia entre lo que llamaría un marxismo dogmático y un marxismo científico.

Ahora bien, tú mencionaste la “Nueva Lectura de Marx”, que es cierto enfoque dentro de ese marxismo científico. Durante la década de 1960 presenciamos el surgimiento de nuevas lecturas en Europa y Norte América, solo por decir algunos nombres: Louis Althusser en Francia, combinando marxismo y estructuralismo, Mario Tronti en Italia, subrayando la importancia de la lucha de clases para el capital, inspirando el llamado operaísmo; en Alemania dos autores como Backhaus y Reichelt insistieron en el análisis de forma con una herencia hegeliana. Esto último fue conocido en Alemania como la “Nueva Lectura de Marx”, y en cierto sentido yo también me hallo en esa tradición alemana. Sin importar que Backhaus y Reichelt hayan escrito una crítica feroz a mi obra La ciencia del valor (1999), debo admitir que aprendí demasiado de ellos.

Conectado con esto, usted en un pequeño artículo se refiere al silencio de muchos marxistas a la hora de reconocer también al marxismo como un medio de dominación. ¿A qué se refiere con eso?

Cuando miras el marxismo como una entidad histórica expresada en partidos comunistas y en círculos marxistas, por supuesto que es una herramienta de poder. Aquellos círculos marxistas debaten si tu posición sigue siendo marxista o si abandonas el marxismo. Si ellos consideran que tu posición no es marxista, pues debes ser expulsado de la organización. Por ejemplo, en la Unión Soviética tu vida podía estar en peligro cuando las autoridades del partido no te consideraban como marxista —piensa en todos estos códigos en el periodo estalinista—, incluso podrías ser sentenciado a muerte. Entonces, claro que el marxismo es una herramienta de poder y no solo en esas situaciones de partidos comunistas o Estados socialistas, también en los círculos de oposición occidentales.

Por ejemplo, en la década de 1970 cuando yo era estudiante en la Alemania Occidental había un movimiento estudiantil marxista muy fuerte y allí era necesario usar cierto vocabulario marxista para ser tomado en serio. Eso surtía efecto para personas que no tenían ninguna idea, en absoluto, acerca de El capital. Empezaban a decir “¡exacto, la contradicción entre valor de uso y valor de cambio explica esto y esto otro!”, pero ellos no tenían idea de lo que eso significaba. Este es un resultado gracioso de esta herramienta de poder, pero para otros era una distorsión que los prevenía de ser cuestionados.

En esa medida, no podemos hablar de marxismo o de teoría marxista de esa forma idealista y considerarla únicamente como una cuestión de conceptos y de cuál es el concepto más apropiado. No, también es un asunto de poder. Y por cierto, solo para mencionarlo, Marx era bastante desconfiado de todo esto. Creo que su famosa frase “Je ne sui pas marxiste” (Yo no soy marxista) era importante. No era solo una agradable frase contra unos estúpidos marxistas franceses que hacían cosas que a él no le gustaban y por eso Marx dijo que no era marxista. Hay otra frase en las notas sobre Wagner, respondiendo a la afirmación de Wagner de que la teoría de valor es la piedra angular del sistema socialista de Marx. A lo que él le contestó que nunca había concebido un sistema socialista. Entonces, estos sistemas cerrados, estos ismos, no son, en absoluto, lo que Marx quería. Él promovía una crítica abierta y no un sistema cerrado.

En su obra la relación entre Marx y la dialéctica hegeliana es mucho más complicada de lo que los estudiantes generalmente asumen. En mi perspectiva, usted parece considerar a la filosofía hegeliana en El capital solo como un modo de expresión que usa Marx, y no como un paso necesario para comprender El capital. Esa idea sería casi una herejía para muchos marxistas. ¿En realidad existe una ruptura tan radical y tajante entre Hegel y la obra madura de Marx?

Esta pregunta es bastante complicada porque encierra muchas otras preguntas y cuestiones. Primero que todo, no creo tan exacto lo que piensas de mi libro. No es que yo solo piense que Hegel es un modo de expresión. No, hay algunas expresiones hegelianas, algunas expresiones que vienen de Hegel; lo que yo digo es que Marx utiliza esas expresiones a su propio modo. No es solo un tipo de aplicación del método y la filosofía de Hegel. Yo rechazo la idea de algunos marxistas de que Marx simplemente aplica la dialéctica de Hegel. Marx está realizando su propia obra, y para entender ese proyecto suyo no es necesario leer antes a Hegel.

Pero bien, la cuestión tampoco es tan sencilla como Marx mismo la planteó, no es solo eso de que la dialéctica en Hegel está invertida y que solo basta con ponerla de pie. Eso es una metáfora. Muchos marxistas han creído que es una explicación, pero es una metáfora. Y esta metáfora muestra, por un lado, que Marx toma algo de Hegel, pero que por el otro lado, Marx lo hace de una forma distinta al mismo Hegel. Sin embargo, ¿qué es tomado de Hegel? ¿Cuál es la forma distinta en que lo toma? Esto no está explicado por la metáfora. En esa medida, yo diría que esa metáfora ha tenido, más bien, una mala influencia en la discusión sobre la relación entre Marx y Hegel.

Ahora bien, por supuesto que hay una ruptura, ya que Marx tiene un proyecto distinto al de Hegel. No obstante, no es una ruptura en el sentido tradicional en que se considera a Hegel como el idealista y a Marx como el materialista. Por ejemplo, cuando buscas la comprensión que Marx tiene del materialismo, no es aquella tan banal de “claro, todo en este mundo es material”. Hay una buena nota al pie en el primer volumen de El capital, en donde él afirma que es demasiado fácil reducir las ideas a la base real o reducir las ideas religiosas a la sociedad real. Un verdadero análisis materialista tiene que mostrar por qué la sociedad le da razón a esas ideas, todo lo contrario al primer análisis. Yo creo que esto es muy importante para la comprensión de Marx del materialismo.

El materialismo no es para Marx una ontología, no es algo alrededor del “ser” material o espiritual. Materialismo para Marx es un método de análisis, y este también es exactamente el método de análisis de Hegel. En ese sentido, yo negaría que Hegel sea un idealista, como los contemporáneos de Hegel también lo negaron. Puedes encontrar enciclopedias contemporáneas a Hegel que claramente negaban que fuera un idealista. Immanuel Kant era un idealista, pero Hegel no lo era, esa noción de Hegel como idealista vino mucho después. Hegel tenía, en esa visión marxista del materialismo, un núcleo muy materialista; por lo tanto, Marx pudo utilizar a Hegel, pero de una forma más compleja, y no en el sentido de algo que se puede simplemente aplicar, lo que sería erróneo para Marx y también para Hegel. La filosofía de Hegel no es, en ese simple sentido, aplicada para algo.

Finalmente, como sabemos, estamos viviendo una nueva ola de interés por Marx desde la crisis del capitalismo en el 2008. ¿Usted cree que El capital podría convertirse —como el mismo Marx lo esperaba— en un arma política en contra de las relaciones sociales capitalistas o se quedará en recintos académicos reservado para los expertos?

Yo creo que sí es un arma política. Yo me he encontrado con activistas alrededor de todo el mundo que saben muy bien que la ausencia de conocimientos teóricos es también la debilidad de la lucha diaria. No hay una distinción estricta entre los activistas luchando en un lado, y en el otro los académicos investigando sin ninguna relación con los primeros. Bueno, por supuesto que esa clase de académicos existe, pero los activistas comprenden muy bien y deben saber cómo es que funciona el sistema con el fin de luchar contra él. Ellos también necesitan argumentos para convencer a la gente que cree cosas como que: “si bien el capitalismo no es un muy buen sistema para todos, debe ser la única forma de organizar una economía compleja”. De este modo, uno debe mostrar que la economía compleja es una cosa, y que la forma de organización capitalista no necesariamente está combinada con una economía compleja. En consecuencia, para discutir con las personas necesitas también ciertas ideas que Marx presenta en El capital.

Lo mismo si quieres la abolición del capitalismo, si quieres tener una sociedad distinta, una economía diferente, requieres de algunas ideas acerca de cuál es esa economía diferente, cómo funciona y cuáles son sus principales características, también en este sentido se puede aprender mucho de El capital. En esa medida, no solo veo una buena oportunidad, sino la necesidad de usar El capital como un arma, pero por supuesto, esto necesita un tipo de proceso de traducción. Muchos activistas en el mundo no tienen el tiempo de estudiar año tras año un texto complicado, ni cuentan con la educación necesaria para leer en lenguas extranjeras. De modo que se necesita una clase de traducciones en donde las personas que estudian intensivamente El capital traduzcan lo que es importante para los activistas, y también que los activistas planteen qué es lo que necesitan y cuáles son las ausencias, para encontrar cierto tipo de cooperación. Esto es en lo que trato de contribuir, son mis actividades en estos procesos.

Autor

Editor de Lanzas y Letras y docente universitario.