El reto es construir una economía de liberación: una entrevista a Euclides Mance

Euclides Mance, filósofo, educador popular y economista brasilero, aborda desde hace años un tema incómodo y subversivo como pocos. “Economía de liberación” le llama a esta concepción de un horizonte inmediato de otro mundo posible, solidario y necesario. Acá una entrevista en su última visita a Colombia.

Euclides André Mance es ampliamente reconocido por sus aportes en materias como la economía y la filosofía, ambos campos aparecen en su obra sumergidos en el paradigma de la liberación desarrollado, fundamentalmente, en la segunda década del siglo pasado. Sin embargo, para la mayoría de quienes se ocupan de estos temas en América Latina, ha sido más común encontrarse con contribuciones desde la filosofía de la liberación, la teología de la liberación, la psicología de la liberación o la sociología de la liberación. La economía, aparentemente, permaneció como un continente extranjero. En ese sentido, me gustaría encaminar la pregunta hacia las razones que lo llevaron a filtrar el campo disciplinar de la economía por el paradigma de la liberación.

Justamente por lo que dices, pues en los años setenta surgió todo un paradigma de la liberación. Hay una gnoseología liberadora a partir de Paulo Freire, que entendía al lenguaje como mediador del conocimiento y, al mismo tiempo, como una producción comunitaria. Entonces nadie libera a nadie y nadie se libera solo, porque el pensamiento requiere lenguaje, y el lenguaje es una producción colectiva. Cuando Orlando Fals Borda hablaba de una sociología de la liberación sabía que era necesario participar efectivamente de los procesos, tomar una posición a favor de aquellos con quienes se producía un conocimiento. En consecuencia, ahí hay también una epistemología que se desarrolla mediante la validación del conocimiento a través de la praxis misma de liberación.

Pero desde el punto de vista de la economía, no ha habido una economía de la liberación. No hubo una economía de la liberación. En mi opinión esta fue la gran debilidad de la estrategia de liberación de los años setenta. Se creía entonces que solo bastaba con romper la dependencia y con ello vendría la autonomía de los pueblos para impulsar su propio desarrollo. Pero no había una comprensión adecuada de cómo funcionan los procesos concretos de explotación, expropiación y expoliación en el capitalismo. Cuando analizamos los flujos económicos considerando el mercado mundial, compuesto por cualquier mercado en el mundo y en cualquier comunidad, y cuando comprendemos el mercado como este espacio de relaciones globales, nos damos cuenta de que el valor que circula en cada mercado, fluye de un mercado a otro y, al final, se concentra en los lugares en donde existe un poder económico hegemónico.

En tales condiciones, no hay cómo suprimir las relaciones de dependencia sin antes reorganizar los flujos económicos de forma que retroalimenten procesos solidarios de producción, intercambio y crédito. El objetivo de esto es construir circuitos económicos solidarios que debiliten los circuitos económicos del capital. Este último es un proceso sostenido por la metamorfosis del valor: el que el dinero se convierta en medios de producción, los medios de producción en productos, los productos en mercancías, y las mercancías en dinero, acumulando un plusvalor que ha sido generado por el trabajo productivo. Sin este proceso, el capital no puede expandirse, porque lo que crea valor es el trabajo productivo. Si bien existen los anillos del capital comercial, este no produce, simplemente compra y revende, realizando una parte del plusvalor producido por el capital productivo. Lo mismo pasa con el capital financiero que presta dinero y recoge más dinero del prestado, pero en todo caso, el valor acumulado proviene del trabajo productivo explotado.

Acá está el asunto, hay necesidad de desarrollar una economía de la liberación que permita comprender cómo los circuitos económicos solidarios están interconectados con los circuitos económicos del capital. Porque cuando todo el valor producido en las cooperativas y en las comunidades campesinas ingresa en el mercado, sea por la vía de comprar, vender, prestar o sea por cualquier vía, entra en un circuito económico que termina por acumularlo al interior de los sectores hegemónicos del capital. Debemos organizar circuitos económicos solidarios con la capacidad de reorganizar estos flujos, de tal modo que los valores producidos por la economía solidaria retroalimenten la liberación de las fuerzas productivas, la liberación de medios de intercambio y la liberación de las fuerzas de crédito. Más aún, estos circuitos deben lograr apropiarse de valores generados en los circuitos del capital y realizarlos como valor en los circuitos económicos solidarios.

Esta es la principal contribución de una economía de la liberación, comprender todo este proceso desde un punto de vista científico y, por tanto, con todo el rigor analítico, con toda la modelación matemática que esto requiere. Esta modelación ya está incluida en el primer volumen de mi texto sobre economía de la liberación. En el segundo volumen abordo la liberación de las fuerzas productivas, lo que permite comprender, concretamente, cómo la reproducción ampliada del valor, organizada a partir de esta estrategia de la economía de liberación, puede dar origen a otro sistema económico suprimiendo los flujos del proceso del capital y, por tanto, llevando a la aniquilación y extinción de este sistema que tanto daño hace a los ecosistemas y a las sociedades humanas.

Entrevista realizada a Euclides Mance en el marco del Seminario taller organizado por la Cooperativa Financiera Confiar.

Ligado a esto, hemos estado profundizando en el avance de economías solidarias a nivel territorial y acá en Colombia, sobre todo, son las prácticas económicas alternativas de los movimientos sociales en el entorno rural las que han logrado mayor impacto y eficacia en sus métodos y estrategias. La cuestión, entonces, sigue siendo para los sectores urbanos y la influencia que las nuevas tecnologías tienen sobre ellos. ¿Qué brechas o quiebres abren los nuevos patrones de producción tecnológica para pensar un mundo más allá del capital?

Bien, el punto de partida aquí es el buen vivir de cada comunidad y el buen vivir de cada persona. Entonces la tecnología tiene que estar al servicio de los pueblos y no los pueblos esclavos de la tecnología, la tecnología tiene que ser un instrumento de liberación y no convertirse en un instrumento de dominación. Pero lo que pasa en la historia es que todo aquello que se produce como elemento liberador, puede resultar siendo utilizado en procesos de dominación. Es por eso que la metodología que se utiliza en la economía de la liberación es la misma que en la pedagogía [de la liberación] y en la sociología [de la liberación]. Hay un proceso de permanente problematización, considerando indicadores de buen vivir que impidan que los procesos que estamos desarrollando se conviertan en otras formas de dominación económica, política, cultural, o de otro tipo.

Dicho esto, cuando la economía se desarrolla bajo la actual estrategia capitalista y cuando miramos los países capitalistas más desarrollados tecnológicamente, vemos que de la totalidad de puestos de trabajo, hay un 1% o 2% en la agricultura, en la industria un 20%, y todo lo demás es de comercio y servicios. Porque el desarrollo de las tecnologías productivas reduce la necesidad de trabajo vivo tanto en el sector agrario como en el sector industrial, y va a hacer lo mismo con el sector de comercio en la cuarta revolución tecnológica, con los algoritmos de inteligencia artificial, con sistemas que son capaces de reconocer la voz y reaccionar de forma inteligente a las demandas de las personas. Todo esto disminuirá el número de ocupaciones en el sector del comercio, particularmente, por causa de las plataformas y de los sistemas logísticos de distribución. Entonces el capitalismo, como tal, ha engendrado un conjunto de tecnologías que permiten liberar el trabajo, haciendo necesario un volumen cada vez menor de trabajo para producir un volumen cada vez mayor de servicios que atiendan las necesidades de las personas.

Pero esto último en la lógica del capitalismo significa desempleo, significa personas que no tienen ingresos y que, por tanto, para hacer frente a sus necesidades viven un proceso de endeudamiento cada vez mayor. Es un sistema insostenible, porque si no se distribuye no hay como vender, no se realiza la ganancia de la propia producción y, al final, el sistema no tiene como más desarrollarse. Por otra parte, cuando en la economía solidaria que se organiza como economía de liberación, nos apropiamos de los medios de producción, de los medios de intercambio y de los medios del crédito, como también de las tecnologías desarrolladas en blockchain, plataformas, y todo esto… ¿Qué pasa? En lugar de personas desempleadas con un tiempo de no-trabajo, que es un tiempo de exclusión, tenemos un proceso de reducción de la jornada laboral de toda la gente; todo el mundo puede trabajar cada vez menos, distribuyendo el valor que se produce de manera justa y, por otra parte, generando oportunidades de trabajo para todas las personas. Al final cuando se tiene un proceso de liberación amplio de las fuerzas productivas, los productos tienen un precio muy, muy bajo porque la capacidad tecnológica de producción disminuye fabulosamente los costos productivos.

Es entonces cuando se puede desarrollar aquello de lo que Marx hablaba, aunque no solo él, acerca de realizar la economía según un principio al que yo agregué una partecita al final: “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad, para el buen vivir de todos”. Es posible realizar la liberación, no solo de los medios productivos, también de los medios de intercambio y de los productos para la atención de las necesidades de las personas. Más concretamente, ¿cómo se puede desarrollar una economía desmonetizada (sin moneda y sin dinero) con blockchain? Justamente los blockchain permiten gestionar los flujos económicos sin necesidad de monetizarlos. Por ejemplo, en la plataforma de solidarius.net, nuestro blockchain registra las relaciones de intercambio que se realizan en don y que se realizan con signos de agradecimiento, por tanto el producto está disponible para la libre apropiación. No obstante, para que yo me apropie libremente de él tengo que agradecer, tengo que dar gracias a quien lo puso libre. Ahora que yo tengo un producto, estoy en la posibilidad, según mi capacidad, de proveer otra cosa a una comunidad, así sea mi propio tiempo de trabajo. Cuando alguien de la comunidad me agradece por aquello que yo ofrecí a la comunidad, se equilibró el proceso de intercambio. Y no es un intercambio que está mediado por el dinero, por cuánto vale el producto o cuánto dinero se tiene para obtener el producto, ni siquiera es un trueque que esté condicionado por el valor del producto.

En esta tercera modalidad lo que esta juego es la necesidad de cada persona y la capacidad de cada persona, que son diferentes. Cada persona tiene necesidades y capacidades distintas, entonces hay que considerar a cada cual en su singularidad para asegurar de la mejor manera posible las libertades públicas y privadas de todos. Es entonces que la economía se convierte en una economía liberadora, porque no está más al servicio de la acumulación privada de capital, sino de expandir las libertades públicas y privadas éticamente ejercidas por las personas.

Mesa de trabajo realizada a Euclides Mance en el marco del Seminario taller organizado por la Cooperativa Financiera Confiar.

Un último punto que me llama la atención es su modo de emplear la teoría del valor de Marx. Porque es precisamente eso, usted hace uso de las categorías de El capital en función de una praxis de liberación concreta. No se trata únicamente de enunciar categorías como “signo de valor”, “dinero”, “valor”, “medio de pago” o “capital” para desarrollar un diagnóstico crítico de la llamada vida económica en el capitalismo. Más bien, es poner las categorías en clave de una experiencia de liberación sin llegar a banalizarlas o vulgarizarlas en absoluto. ¿Qué ofrece un pensador como Marx a los proyectos de liberación de este nuevo siglo?

La contribución de Marx para la liberación es muy importante, yo desarrollé una investigación a partir de la MEW [Marx Engels Werke] que fue la primera gran publicación de las obras completas de Marx. En aquel tiempo, naturalmente, no estaban disponibles las publicaciones que hoy viene realizando la MEGA [Marx Engels Gesamtausgabe]. Hubo tres procesos, la MEGA 1 que se terminó luego de que condenaran a muerte a su director David Riazanov, como si publicar Marx fuera un acto de traición a la revolución. La segunda, que fue un proceso de la socialdemocracia en Alemania, resultó con la publicación de la MEW. Y ahora, el tercer gran proceso de publicación es la MEGA 2.

Yo trabajé con todos los volúmenes de la MEW en alemán y encontré más de 400 pasajes en los que Marx usa la palabra “liberación”, otros tantos en los que usa la palabra “emancipación” y otras muchas expresiones compuestas en que se mezclan “liberación” con “movimiento” y “procesos”. Marx planteó un acumulado muy grande de reflexiones, pero por lo general los marxistas no se detuvieron en los análisis de Marx sobre la liberación. Marx no solo habló de la liberación de la clase obrera, también habló de la liberación de los capitales, cuando estos están invertidos en medios de producción y pasan por un proceso de metamorfosis, además los capitales también se liberan cuando ingresan de un modo de producción feudal a un modo de producción capitalista. El trabajo, igualmente, se libera de un modo de producción feudal al integrarse a un modo de producción capitalista.

Acá hacemos nosotros una distinción que Marx no hizo: la diferencia entre “liberación” que es cuando el sujeto es actor de su propio proceso histórico, y “libertación” cuando alguien saca al sujeto de una situación y lo pone en otra. Entonces este proceso del trabajo libre que sale del sistema feudal e ingresa en el sistema capitalista, no es efectivamente la liberación del trabajo, solo sale de un proceso de explotación para entrar en otro proceso de explotación. Lo interesante del análisis de Marx es que el valor y el trabajo son liberados de un sistema y luego se introducen como flujo a otro sistema. Adicionalmente, Marx también usa el concepto de flujo justamente en el análisis de El capital.

Ahora bien, ¿qué podemos hacer hoy retomando estas intuiciones de Marx? Tenemos que el valor puede ser liberado del sistema capitalista para ingresar a un sistema solidario, que el trabajo, de la misma forma, puede salir del capitalismo y entrar en otro sistema. En últimas, se puede salir de una determinada formación social para constituir otra, de un modo de producción, intercambio y crédito capitalista hacia un modo de producción, intercambio y crédito solidario. A partir del mismo circuito de reproducción ampliada del valor analizado por Marx, podemos construir estrategias colaborativas para expandir esta nueva economía. En Marx, definitivamente, hay muchos elementos interesantes rescatados en el quinto volumen de mi economía de la liberación. Allí trato de retomar aspectos de la economía, la economía política, la economía social y la economía solidaria para cimentar una economía de liberación, que reúna estos abordajes y los reorganice en función de una estrategia de construcción de otro sistema económico, con la participación de las comunidades autogestionadas.

Hay un pasaje muy llamativo de Engels en su crítica al programa de Gotha, en el cual afirmaba que era necesario cambiar toda esta historia que tenía como protagonista al Estado… creía que había mucho Estado en el programa de Gotha. Según Engels, la mayor parte de esto debía borrarse y remplazarse por la palabra comunidad, porque no es el Estado el que hace el cambio sino las comunidades económicas; no es el Estado, sino las comunidades, las que gestionarán. Son precisamente estas estrategias de red las que posibilitan esta gestión compartida que desarrollará lo que yo llamo la “revolución de las redes”.

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