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El día que el agua se sumó a la huelga 

La década de los ochenta protagonizó una serie de revueltas populares asociadas a las condiciones de urbanización y segregación de los nuevos pobladores de la ciudad. Los Paros Cívicos por el Agua en Itagüí son quizá una de las experiencias más radicales de la época. Su riqueza, más allá de toda consideración, se encuentra en los presagios que arroja a las luchas del presente. Un texto de Mateo Ospina.

El municipio de Itagüí, ubicado en el sur del Valle de Aburrá, es conocido por ser la ciudad industrial de Antioquia a pesar de ubicarse entre los agregados urbanos más pequeños del país. Esta ciudad, como muchas otras, posee un largo historial de lucha, resistencia y organización popular en torno a la garantía de unas condiciones de vida digna para sus pobladores. El acceso al agua potable, las vías de calidad y el reconocimiento del ocio productivo como una forma de descanso han hecho parte, en distintos momentos, de las exigencias de los sectores populares itagüiseños.

En la década de los ochenta, el narcotráfico había adquirido un gran poder, y barrios como San Gabriel, El Rosario, El Rincón y San Pío X estaban bajo el dominio del Cartel de Medellín. Ante estas circunstancias, los pobladores urbanos encontrarían una serie de repertorios de protesta recogidos en una visión emancipadora del arte y la cultura. Es en este contexto que surgen iniciativas como la revista Gallinazos, el Octubre Cultural de Itagüí y el Cine Club Itagüí donde, entre marchas, obras de teatro, presentaciones musicales, rondas, talleres y cuentos se reclamaría por el derecho al debido descanso, pero un descanso productivo en lo cultural, lo político y lo social.

En estas iniciativas participaron mujeres como Marta Cecilia Yepes, promotora cultural y tallerista del Cine Club de Itagüí que sería asesinada el 3 de mayo de 1985 por su temprana militancia en el acuerdo sindical que se derivaría en el movimiento cívico A Luchar en Antioquia.

Contraste, desplazamiento con máscaras y muñecos y Reír y la fiesta de niños organizada por una corporación de ahorro. Tomada de Rodriguez, A (1977). Fotografía del Cuarto Octubre Cultural de Itagüí.

En el año 1980, Itagüí se levantó ante la profunda inconformidad derivada de la falta de agua potable. El 1 de junio de ese año, en el marco de las asambleas barriales de aquel entonces, se lanzó la propuesta de un paro cívico que, sin embargo, no tomaría suficiente fuerza hasta que los reiterativos incumplimientos de la Alcaldía y el significativo aumento en la tarifa del agua crearon las condiciones para iniciar el paro en 1982.

Durante este paro, se organizaron barrios enteros como Pilsen, San Jacinto, Samaria y San Pío X; personas de todas las edades se dispusieron al reclamo por el derecho al agua y la mejora de las vías. Fueron momentos en los que se extendió la creatividad popular, y una conocida ronda creada por Alberto Cadavid sintetizaba el sentimiento de los pobladores: “Itagüí, Itagua, huecos vienen, huecos van, Brinco uno, brinco dos, brinco tres y muchos más”.

Evento preparatorio del primer paro cívico: asamblea en San Pío. 1982. Tomado de Hurtado Henao et. al. (1998).

Este primer paro nació de la articulación entre el comité cívico, diversos sindicatos, la iglesia y las acciones comunales. Se mantuvo hasta el 4 de noviembre de 1982 bajo la promesa hecha por la alcaldía de que el 20 de marzo de 1983 contarían con servicio de agua potable y calles debidamente pavimentadas. La promesa fue incumplida. El día acordado no se tuvieron avances, y las organizaciones decidieron iniciar un nuevo paro que comenzaría el 11 de abril de 1983.

Fue tal la magnitud de estos paros que algunos de los principales periódicos a nivel departamental y nacional se mantuvieron al tanto de la situación y publicaron pomposos titulares: “En Itagüí. Incidentes por paro” titulaba el periódico El Tiempo en noviembre de 1982, “Tensa calma en Itagüí” y “Tensa jornada en Itagüí” auguraba El Colombiano en abril de 1983 y noviembre de 1982.

El Colombiano (1982, noviembre 3). “Tensa Jornada en Itagüí”. [Archivo de Prensa]. Tomado de Archivo Histórico UdeA.

Estas manifestaciones populares en Itagüí señalaron la escasa atención prestada por la administración pública, pero fueron mucho más allá. Este radical cuestionamiento a la gestión local de los servicios públicos y, particularmente, al aprovisionamiento del agua potable en los hogares populares apuntó críticamente hacia lo que Jessica Budds y Jaime Linton denominaron ciclo hidrosocial: “El ciclo hidrológico, tal como existe en este y en muchos otros lugares, fluye de acuerdo con fuerzas que son tanto políticas como hidrológicas” (2018).

Dicho de otro modo, podríamos decir que la organización social que regula el ciclo hidrológico ha evolucionado de tal manera que hace que el agua fluya directamente hacia el dinero y, por ende, hacia el poder. Los paros cívicos por el agua en Itagüí abrieron la historia reciente de las rebeliones locales contra un metabolismo que impide el acceso al agua y a la ciudad por parte de los sectores populares y excluidos.

Itagüí es un municipio concebido como una ciudad industrial y comercial, pero con el tiempo ha experimentado cambios significativos. Se han creado algunos barrios con el objetivo de facilitar el transporte de la clase obrera hacia sus lugares de trabajo. Es el caso de Santa María, San Fernando, San Francisco y San Gabriel. Para el año 2022, en su sector urbano, había 8492 suscriptores de servicios de acueducto en los sectores de industria y comercio y los habitantes de esta misma zona que acceden al servicio público de acueducto suman 85.848. A pesar de esto, el consumo de agua en metros cúbicos por parte de la industria y el comercio es considerablemente superior a la suma de toda la población de los estratos 1 y 4 (Alcaldía de Itaguí, 2023).

Según el documento de diagnóstico de revisión del Plan de Ordenamiento Territorial de Itagüí (2023-2035), en el municipio aún hay 1148 habitantes rurales y 1930 urbanos sin acceso al servicio de acueducto. Esto indica, de acuerdo con el Informe Estadístico del municipio (2023), que el 4,6% de la población no tiene acceso al acueducto.

Ahora bien, aun cuando esto muestre que la cobertura del acueducto, en tanto servicio público, se ha ampliado después de las luchas históricas que vivió la ciudad, es necesario plantear otra pregunta: ¿Qué implicaciones adquiere el acceso al agua cuando se le trata como un servicio prestado en una sociedad capitalista?  Si se observan las cifras desprevenidamente, se podría concluir que las últimas alcaldías han realizado un gran esfuerzo para elevar la calidad de vida de la gente.  ¿Pero es eso cierto?

Toda agua es política

Pues bien, desde la perspectiva del ciclo hidrosocial que nos “ayuda a revelar los procesos sociales que influyen en los flujos de agua, como los procesos económicos, los acuerdos históricos, la infraestructura hidráulica y los significados del agua que pueden ocurrir en otras escalas espaciales o temporales” (Budds y Linton, 2018), podemos entender que las dinámicas sociales organizadas en torno al agua definen sus roles, sea como recurso, derecho o servicio. Estas dinámicas, a su vez, influyen en las futuras interacciones sociales y económicas relacionadas con el agua. Ahora bien, dado que el agua siempre está vinculada a una construcción discursiva, podríamos analizar brevemente algunos de los principales discursos existentes en torno al agua:

El primero de ellos entiende el agua como un producto o servicio inserto en la lógica de la economía de mercado. El segundo percibe el agua como un servicio público que debe ser garantizado por el Estado como entidad política suprema. Y el último, comprende el agua como relación territorial y comunitaria, que va más allá o a veces se encuentra en tensión con el poder del Estado y el mercado. (Roca-Servat, 2022)

Se observa una cierta dicotomía entre las dos primeras visiones, las cuales son posiblemente las más generalizadas cuando se piensa la distribución del agua en ciudades como Itagüí, y la tercera postura, que no concibe el agua únicamente como un recurso y se distancia de la visión economicista predominante.

Esta última concepción reconoce al agua como un bien común y destaca su relación intrínseca con el territorio y las comunidades. Este último discurso constituye una visión que “se ve plasmada en diferentes movimientos por la justicia hídrica en las áreas urbanas y rurales; desde organizaciones urbano-populares agrupadas en movimientos como la MID [Mesa Interbarrial de Desconectados] de Medellín, hasta asociaciones de acueductos comunitarios como la Red Nacional de Acueductos Comunitarios (RNAC)” (Roca-Servat, 2022).

Dicho esto, es evidente la sintonía de esta visión con las luchas que protagonizó la comunidad itagüiseña por el agua en la década de los ochenta. Lo que está de fondo es el derecho de los pueblos a cambiar lo instituido y convertirse en una fuerza instituyente capaz de proponer alternativas a la gestión del agua.

Hoy las luchas por el agua en Itagüí no convocan al grueso de la población. De fondo está la tendiente despolitización, la individualización del servicio, de los sujetos oprimidos y de sus luchas. Sin lugar a dudas, la persecución sistemática del movimiento popular y de las iniciativas barriales juega un papel destacado. El asesinato de dirigentes populares y líderes sindicales da cuenta de la instalación del paramilitarismo en la ciudad. Pero aun cuando se haya logrado despolitizar lo político del agua, persisten luchas importantes que han migrado a la defensa del derecho a la vivienda y la búsqueda, más ampliada, de una vida digna.

La comunidad del barrio Villa Lía recientemente fue golpeada por la furia del clima y la precaria gestión del riesgo. “Parece que el talud se vino y rompió la tubería de Cervecería Unión, que surte el agua a la empresa desde San Antonio de Prado hasta Itagüí. Se reventó la tubería y arrastró todo, afectando las viviendas”, según un artículo publicado en el periódico El Colombiano (2022).

Aunque inicialmente el alcalde José Fernando Escobar aseguró que la emergencia fue causada por el daño en la tubería de Cervecería Unión, un informe de Corantioquia estableció que la avalancha fue producto de la acumulación de aguas debido a las lluvias y la inestabilidad del terreno. Los habitantes de Villa Lía ya habían advertido meses atrás del riesgo, pero nadie los escuchó. Hoy viven las consecuencias. (Calle Cardona, 2022)

Cuatro meses después de este infortunio que afectó aproximadamente a 150 familias, la comunidad decidió movilizarse debido a la falta de apoyo por parte de la administración municipal. Se llevó a cabo una serie de bloqueos en las vías que conducen hacia el sur de Itagüí, el municipio de La Estrella y San Antonio de Prado. “Algunos de los afectados aseguraron que la alcaldía no respondió con las ayudas a las familias afectadas y evacuadas, mientras que ellos debían seguir pagando arriendo y servicios públicos” (Calle Cardona, 2023). 

Esta anécdota da cuenta de la crisis urbana que experimentan las ciudades del país: la imposibilidad de acceso a una vivienda digna por parte de los sectores populares, la priorización del bienestar corporativo por encima de las vidas humanas y los cobros usurarios en las tarifas de los servicios públicos domiciliarios. Pero bien, este no es el único caso en que la crisis ha estallado a través de repertorios de movilización popular. Es necesario, entonces, devolvernos unos pasos en la historia reciente de la ciudad.

En el año 2014 se desarrolló en el Valle de Aburrá un Foro que buscó posicionar en la opinión pública las problemáticas derivadas del tipo de urbanización asociada al capitalismo colombiano. Naturalmente, el diagnóstico iba acompañado del planteamiento de soluciones a estos ineludibles dilemas de la dinámica urbana.

La intención del Foro Social Urbano Alternativo y Popular, mejor conocido como el Foro SUAP, era contraponerse al desarrollo del VII Foro Urbano Mundial de ONU-Hábitat que, para ese momento, había asumido como sede la ciudad de Medellín. El Foro SUAP fue un espacio de amplio alcance ciudadano y popular. Con una alta dosis de internacionalismo, el Foro enriqueció el debate y las propuestas de ciudad vinculándose íntimamente con los sectores populares y los barrios de ladera. El espíritu del Foro SUAP puede sintetizarse con un fragmento de sus conclusiones:

Como habitantes de la ciudad, exigimos el derecho a ella, a vivir dignamente y gozar de la experiencia urbana, con el pleno disfrute de nuestro hábitat, apropiándonos del espacio público, sin el monopolio del mercado. La articulación de luchas nos permitirá aunar esfuerzos para propiciar y fortalecer procesos y la lucha social urbana popular. Uno de los objetivos es avanzar hacia la formación de sujetos políticos asumiendo nuestro derecho a transformar la ciudad, acorde a nuestros intereses, cultura e identidad. Por una ciudad para todos y todas. (Congreso de los Pueblos, 2014)

Estas conclusiones implican enfrentarse a un modelo económico que obstaculiza el avance en las demandas populares. Cada uno de los puntos tratados en el Foro siguien siendo una potente hoja de ruta que brinda aliento a las luchas del presente sin dejar de reconocer en la memoria las batallas del pasado. La organización, entonces, se convierte en un requisito para los pueblos que buscan gestionar la vida en condiciones de dignidad.

El camino aún es largo, las consignas –que por momentos no pasan de ser palabras al aire– deben aterrizar en contextos concretos. Nuestra imaginación política requiere nutrirse de nuevas experiencias y ser capaz de señalar los enemigos donde sea que se encuentren: en los racionamientos de agua de Bogotá, en la megaminería del Suroeste de Antioquia o en las pretensiones corporativas frente a los páramos en Santander.

  • Alcaldía de Itagüí. (2023). DOCUMENTO DIAGNÓSTICO. REVISIÓN DEL PLAN DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL (POT) DEL MUNICIPIO DE ITAGÜÍ, ANTIOQUIA. Obtenido de https://itaguipot.com/wp-content/uploads/2023/10/DIAGNOSTICO_ITAGUI_concertado.pdf
  • Alcaldía de Itaguí. (2023). INFORME ESTADÍSTICO ITAGÜÍ 2023. Obtenido de https://itagui.gov.co/uploads/micrositios/files/4e177-informe-estadistico-2023.pdf
  • Budds, J., y Linton, J. (2018). EL CICLO HIDROSOCIAL: Hacia un abordaje relacional y dialéctico del agua. En J. Budds, & J. Linton, Equidad y justicia hídrica: El agua como reflejo de poder en los países andinos. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú. Obtenido de https://repositorio.pucp.edu.pe/index/handle/123456789/189985
  • Calle Cardona, A. (20 de Octubre de 2022). “Nadie responde por los daños. No dormimos tranquilos”: afectados en Villa Lía. CiudadSur. Obtenido de https://ciudadsur.co/nadie-responde-por-los-danos-no-dormimos-tranquilos-afectados-en-villa-lia/
  • Calle Cardona, A. (27 de Enero de 2023). Habitantes de Villa Lía bloquearon sur de Itagüí: exigen obras para evitar más emergencias. CiudadSur. Obtenido de https://ciudadsur.co/habitantes-de-villa-lia-bloquearon-sur-de-itagui-exigen-obras-para-evitar-mas-emergencias/
  • Congreso de los Pueblos. (2014). FORO SOCIAL URBANO ALTERNATIVO Y POPULAR. Medellín, Colombia. Obtenido de https://congresodelospueblos.org/nueva2021/wp-content/uploads/2021/11/MEMORIAS-FORO-SUAP.pdf
  • El Colombiano (1982, noviembre 3). “Tensa Jornada en Itagüí”. [Archivo de Prensa]. Disponible en Archivo Histórico Universidad de Antioquia.
  • Hurtado Henao et.al. (1998). DIAGNÓSTICO SOCIOECONÓMICO Y CULTURAL DEL SECTOR DE SAN PÍO. Centro de Investigaciones Sociales y Humanas.  Universidad de Antioquia, Medellín. Disponible en Hemeroteca Biblioteca Diego Echavarría Misas
  • Osorio Montoya, M. (19 de Septiembre de 2022). Villa Lía quedó bajo dos metros de lodo por invierno y tubo roto. El Colombiano. Obtenido de https://www.elcolombiano.com/antioquia/villa-lia-quedo-bajo-dos-metros-de-lodo-por-invierno-y-tubo-roto-JK18654629
  • Roca-Servat, D. (2022). Análisis crítico del discurso de la gestión urbana del agua en Colombia: ¿mercancía, bien público o relación comunitaria? En Camargo et. al., La urbanización de las aguas en Colombia (págs. 179-206). Medellín: Universidad Pontificia Bolivariana.
  • Rodriguez Jimenez, A. M. (1997). El octubre cultural como nuevo movimiento social. Tésis de Pregrado. Universidad de Antioquia, Medellín. Obtenido de https://bibliotecadigital.udea.edu.co/bitstream/10495/15435/1/RodriguezAlba_1997_OctubreCulturalNuevo.pdf
  • Autor

    Producción editorial del equipo de la Revista Lanzas y Letras. www.lanzasyletras.com