El caracazo, rebelión contraneoliberal
El Caracazo nos recuerda la lucha de los pueblos contra las políticas de “ajuste” y privatización impuestas en las décadas de 1970 y 1980 en América Latina por el yugo del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la intervención financiera estadounidense en Nuestra América. Fue una rebelión popular frente al encarecimiento de la vida y el despojo, pero también una afirmación del poder popular como fuerza histórica capaz de resistir y abrir caminos de transformación.
Traemos a la memoria la intervención del comandante Hugo Chávez durante el acto de conmemoración de los 13 años del Caracazo porque recuperar hoy sus palabras es reafirmar el horizonte de soberanía, justicia social y lucha popular que emergió en aquel día y seguirá guiando nuestros pasos.
Intervención del Comandante Presidente Hugo Chávez durante acto de conmemoración de los 13 años del Caracazo, Día de la Rebelión Popular
¡Viva Venezuela!
¡Viva la revolución!
¡Que viva el pueblo venezolano!
¡Pitos!, ¡Gritos!.
¡No volverán!, ¡No volverán!
¡Chávez!, ¡Chávez!
Verdaderamente que el pueblo no se cansa. El pueblo no se cansa y el pueblo no descansa. El pueblo combate. El pueblo lucha y el pueblo triunfa ahora y siempre.
Me habían dicho que esta marcha sería pequeña, pero por lo que veo para nosotros es imposible hacer marchas pequeñas, eso le toca a otros, hacer marchitas. Para nosotros lo que nos toca hacer es grandes marchas bolivarianas como ésta del 27 de febrero de 2002, se pierde de vista el pueblo, el río ese es como el río Urdaneta vamos a llamar a esto ¿ah?, el río Urdaneta.
¡Vamos a ver como sale la ola!
Si de aquí para allá. Allá va la ola bolivariana.
Mira, mira, arriba, dale.
Creo que se paró en la mitad.
Vamos a darle otra vez, lo que pasa es que estamos calentando el brazo.
Allá va la bola a la una, a las dos y a las tres ¡así!. ¡Ajá!, ¡dale!. Allá la ola sube, baja y vuelve a subir y vuelve a bajar ¿pero no llegó al final?. Se está parando en alguna parte, voy a chequear en donde es que están los que paran la ola. Vamos a repetir, allá va. A la una, a las dos, y a las tres. Se va, se va, dale, ahora sí, es que es demasiado largo ese río, allá va. Y vamos a haber como sale de allá para acá del fondo, estamos yendo allá, 20 kilómetros allá en el fondo !me oyen!, y allá va y se pierde de vista en la avenida Urdaneta.
Bueno los que están allá con las banderas coloradas al fondo, allá está viendo como a 20 kilómetros dos banderas coloradas grandotas de allá para acá. Vamos a haber como sale la ola de allá para acá, a la una, a las dos, a las tres ¡véngase! ¿haber?. Allá viene, allá viene, allá viene, se para en la mitad no llegó. Bueno estamos calentando ¡ajá!, va la segunda.
Cuando baje el brazo que se venga la ola de allá para acá, es que es demasiado largo esto ¡ah!, demasiado largo ¡vale!. Creo que la ola viene por allá por la plaza no se qué cosa, por la Plaza Altamira creo que viene la ola. Haber si viene para acá otra vez, pendiente allá al fondo cuando bajo el brazo ¡véngase la ola!. Haber la ola. ¿Haber?. Haber si viene. Allá viene, allá viene. Allá viene la ola, viene la ola, viene la ola y viene llegando y va así ¡Que viva la revolución!
¡Que viva Venezuela!
¡Que viva el 27 de febrero!
Fecha para no olvidar, aquí estamos para no olvidar. A esta misma hora de un día como hoy, hace 13 años Caracas estaba llena de sangre, Caracas estaba llena de dolor, Caracas estaba llena de muerte. Hoy, venimos aquí a recordar para que no olvidemos nunca lo que ocurrió aquel día trágico y sobre todo para que sigamos luchando y haciendo lo que hay que hacer, para que más nunca ocurra una tragedia como aquella del 27 de febrero de 1989.
Ahora como nosotros recordamos esta fecha siempre con mucho dolor, yo les voy a pedir a todos los que aquí estamos que en honor a los caídos el 27 de febrero hace 13 años, guardemos a partir de este momento y que alguien me lo lleve ahí, porque mi reloj no tiene el llamado minutero, ajá, ahí está Ismael. Miren vamos a hacer un esfuerzo y vamos a rendir tributo con un minuto de silencio que comienza cuando yo baje el brazo en honor con todo nuestro corazón y nuestro recuerdo, a los mártires del 27 de febrero de 1989, comenzó el minuto de silencio. No vale, vamos a comenzar de nuevo porque estoy oyendo voces por aquí. Yo les hago un llamado a todos, primero vamos a decir ¡Viva el pueblo!, y ahora que comience el minuto de silencio de nuevo, comenzó.
Ha concluido el minuto de silencio
¡Que viva el pueblo!
¡Que vivan los mártires del 27 de febrero!
Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos.
Yo comienzo felicitando una vez más a los organizadores de esta marcha bolivariana en honor a los mártires por una parte en honor al pueblo, por otra parte y en honor a la vida, al futuro, a la construcción de la vida nueva de la patria nueva. Y, doy un saludo a todos los líderes que aquí se encuentran de los partidos de la revolución, sus militantes, los círculos bolivarianos, los diputados de la revolución, los gobernadores, los alcaldes, los ministros, funcionarios de gobierno de manera especial a todos ustedes mi felicitación por esta nueva demostración de fuerza popular revolucionaria que ha cruzado la ciudad de Caracas en el día de hoy una vez más.
El 27 de febrero lo hemos dicho es un fecha que abre y que señala un camino. El 27 de febrero es una fecha de esas que no se pueden olvidar jamás. El 27 de febrero es consecuencia de la traición que al pueblo le hicieron quienes gobernaron al país, desde el 23 de enero de 1958. Si los que gobernaron Venezuela no hubiesen traicionado el espíritu del 23 de enero, la esperanza, la fe que el pueblo todo puso en aquella jornada, en aquella etapa que comenzaba, si no hubiese habido esa traición, si no se hubiese venido cargando al pueblo de frustración en frustración; por supuesto que nunca hubiese ocurrido esa fecha trágica del 27 de febrero de 1989.
Ya habían pasado 31 años del 23 de enero, y 31 años de traición, de engaño, de saqueo, de empobrecimiento y quienes desde este Palacio gobernaron se olvidaron de sus promesas, se olvidaron de su juramento, se olvidaron de la Constitución, se olvidaron de las leyes, se olvidaron de Dios, se olvidaron del pueblo y traicionaron al, y mal que dure cien años ni pueblo que lo resista, y por eso ocurrió la rebelión popular del 27 de febrero de 1989.
Esas dos fechas 23 de enero y 27 de febrero están indisolublemente unidas en la historia venezolana. Y, por otra parte el 27 de febrero está también unido de manera directa y profunda, a otra fecha que ya conmemorábamos hace pocos días. En efecto, tres años después de “El Caracazo” ocurrió lo que venía fermentándose en filas de los militares patriotas de Venezuela, que nunca hemos olvidado aquel mandato bolivariano de Santa Marta que tanto he repetido y seguiré repitiendo “los militares deben empuñar su espada para defender las garantías sociales, sólo así tendremos los militares venezolanos justificación de ser miembros de la Fuerza Armada Bolivariana de América” y fue así como el 27 de febrero funcionó como un disparador de lo que habría de ocurrir en estas mismas calles en esta misma Caracas, debajo de este mismo cielo el 4 de febrero de 1992.
Tres fechas de una misma línea. Tres fechas de un mismo camino, tres fechas de una misma fe, de una misma esperanza y de un mismo pueblo, 23 de enero de 1958, 27 de febrero de 1989 y 4 de febrero de 1992.
Aquí estamos recogiendo el sentimiento y el amor de un pueblo que ha transitado todos estos años con la misma bandera, y de qué manera estamos, de qué manera hemos venido una vez más.
Hoy, 13 años después de aquel 27 de febrero y 10 años después de aquel 4 de febrero henos aquí con un proceso revolucionario en plena marcha, amenazados desde diversos flancos, desde diversos sectores; pero como lo han dicho muchos de los oradores que por aquí han pasado esta tarde, y como ustedes lo han demostrado hoy una vez más, esta revolución que es producto de esa historia trágica que hemos vivido, pero que es producto de nuestro amor, de nuestro esfuerzo supremo; esta revolución por Dios y por el pueblo, que no la parara nada ni nadie y cuyo curso seguirá señalando el sendero de la Venezuela del siglo XXI.
Hoy, 13 años después conveniente es recordar en unos pocos minutos, porque yo debo salir a Fuerte Tiuna en unos minutos a celebrar el acto central del 3er aniversario del Plan Bolívar 2000 que comenzó un día como hoy en 1999 y que refleja y que ha puesto en evidencia el profundo sentimiento de la Fuerza Armada Bolivariana de Venezuela por su pueblo. Pero en unos minutos que vine a saludarles, a felicitarles a compartir con ustedes este día de tanto dolor por una parte, pero de tanta fuerza, de tanto optimismo y de tanto calor por la otra; en esta tarde que he venido a saludarles para compartir esta maravillosa concentración, esta multitudinaria concentración, es bueno que recordemos para tener conciencia de lo que hemos hecho, de lo que estamos haciendo, de lo que somos y de lo que significamos no sólo para Venezuela sino para América y para el mundo.
Hoy, en espacios importantes del mundo se reconoce lo que aquí está ocurriendo, a pesar de todo el esfuerzo que hace o que hacen quienes se oponen de manera irracional a esta revolución, a pesar del esfuerzo que hacen para tratar de desfigurar ante el mundo el proceso bolivariano venezolano, sin embargo no lo han logrado ni lo lograrán, ahí también fracasarán, porque el mundo no se va dejar engañar. El mundo de hoy es un mundo de libres pensadores de corrientes de pensamientos. El mundo de hoy también está despertando de un profundo letargo, y en el mundo ya comienza a reconocerse desde ámbitos intelectuales muy serios, desde corrientes políticas muy serias, desde centros de estudios muy serios, muy objetivos y muy profundos, comienza a reconocerse a Venezuela como ejemplo, como vanguardia de los pueblos de América Latino Caribeña y de los pueblos del tercer mundo para construir un camino propio hacia su propia vida, hacia su dignificación, hacia la justicia, hacia la igualdad tantas veces diferida durante siglos, y en verdad así es hermanos y hermanas, compatriotas, sintámoslo así, convenzámoslo cada día más de ello y hagamos todo el esfuerzo posible para convencer a la gran mayoría de los venezolanos tanto de los sectores populares, la clases bajas, las clases medias –por cierto que hoy se ha roto el mito ese que han estado tratando de crear, de que la clase media venezolana es enemiga de la revolución-mentira, hoy yo he visto las imágenes, ustedes han cruzado Caracas por sectores que son exclusivamente de clase media y tal como lo hemos visto en 23 de enero en los bloques de La Vega en los bloques de Catia y en cualquier parte en donde vive el pueblo más pobre, igual la clase media hoy salió a saludar la marcha bolivariana con las banderas coloradas de la revolución, con las banderas tricolores de la patria, ha quedado hoy, también ha servido esta marcha para eso, para desmoronar el mito que han tratado de crear, la mentira que han estado manipulando para tratar de hacer creer a mucha gente de nosotros mismos, incluso del mundo de que la clase media venezolana es enemiga de la revolución ¡mentira!, hoy se ha demostrado la clase media de Venezuela está con la revolución bolivariana, porque la clase media ha entendido que la revolución bolivariana, así como para los sectores de las clases bajas es el único camino pacífico posible hacia su consolidación, hacia su fortalecimiento. Yo lo he dicho muchas veces. Me imagino a la Venezuela del 2021 cuando cuelgue los guantes, y me vaya no sé dónde, me la imagino como un país de una poderosa clase media. Tenemos recursos para hacerlo. Para construir un gran país, una Venezuela muy sólida. Así que vaya desde aquí nuestro saludo a los sectores, todos los sectores de Venezuela, porque yo estoy seguro que también, sectores importantes de las clases altas de Venezuela poco a poco se irán sensibilizando ante la verdad, poco a poco se irán despojando de las mentiras con que los han estado envolviendo y poco a poco comprenderán que este proceso es para ellos también, porque se trata de la paz de Venezuela, de la democracia de Venezuela; de esta Venezuela que es de todos, de esta Venezuela que es para todos; de esta Venezuela que a todos nos duele, de esta Venezuela cuyo destino es el destino de todos los que aquí vivimos.
Ahora, recordar y hacer el esfuerzo de fortalecimiento ideológico, de fortalecimiento de conciencia.
Les decía, que debemos sentirnos muy orgullosos los venezolanos, de que el mundo ya se comience a percibir la verdad de Venezuela y de su historia una vez más en toda su exacta dimensión. Porque también es bueno recordar hoy que hacen casi dos siglos, Venezuela impactaba en el mundo entero. Los venezolanos de hace 200 años hicieron estremecer al mundo con su grito de libertad y con su grito de victoria. Hoy, dos siglos después una vez más, aquí estamos los venezolanos estremeciendo al mundo con nuestros cantos de victoria de paz, de amor y de democracia. Sintámonos pues orgullosos de hacer lo que hemos hecho, de hacer lo que estamos haciendo y, de hacer lo que haremos.
1989 hace trece años ¿qué estaba ocurriendo en el mundo?. Recordemos por un minuto. El mundo estaba presenciando asombrado como caía el Muro de Berlín. El mundo estaba comenzando a observar asombradísimo cómo los cimientos de la Unión Soviética se empezaban a desmoronar y, aquel gran proyecto soviético tardó muy poco para venirse estrepitosamente abajo y hacerse polvo en pocos días. Ese era el mundo por aquellos años, y el mundo comenzó a recibir la inyección fatal de la tesis de la única vía posible, de la tesis anti histórica de que no había más alternativa que el neoliberalismo, de la tesis de que no había más alternativa que olvidar las ideologías, de la tesis de la globalización neoliberal de la aldea global, del pensamiento único y vaya usted a saber cuántas otras tesis que salieron del mismísimo infierno amenazando con acabar la belleza del mundo, la diversidad del mundo, los coloridos del mundo, el pensamiento diverso del mundo, que es así desde que el mundo es mundo y será así, hasta que el mundo sea mundo.
Ahora, es impresionante ver ahora con la perspectiva de la historia que ya tenemos, 13 años después como mientras caía el Muro de Berlín se levantaba el pueblo de Caracas. Mientras el mundo comenzaba a aceptar callado como impotente, como rendido la tesis de la única alternativa posible el neoliberalismo. Mientras se imponía en el mundo entero o casi en el mundo entero la tesis neoliberal, miles y miles de hombres y mujeres venezolanos se fueron a las calles a protestar, precisamente contra el paquete de medidas neoliberales impuesto desde aquí por aquel genocida que fue presidente dos veces y apuñaleó de manera inclemente al pueblo humilde de Venezuela. Porque aquella rebelión popular, fue precisamente una rebelión contra el neoliberalismo, una rebelión contra esa tesis que comenzaba a envolver al mundo.
Vean ustedes entonces cuán importante es, que reconozcamos esto como un tesoro de nuestra historia como un aporte de nuestro pueblo, Venezuela hoy está a la vanguardia de los pueblos del mundo construyendo un mundo alternativo al neoliberalismo salvaje que pretendió acabar con los pueblos de la América Latina y del Caribe y muchos otros pueblos del mundo.
Venezuela se adelantó, vean ustedes lo que pasó en Argentina hace dos meses. Bueno lo que pasó en Argentina hace dos meses fue más o menos lo mismo en el fondo que lo que pasó aquí hace 13 años. Pueblos cansados de ser engañados. Pueblos cansados de ser explotados. Pueblos cansados de morirse de hambre que se van a poner el pecho para construir un camino para nuestros hijos y para las futuras generaciones, hoy Venezuela es en verdad uno de los pocos países del mundo especialmente del mundo occidental, en donde ya hemos dejado atrás el tiempo de la protesta contra el neoliberalismo, eso aquí ocurrió desde el 27 de febrero de 1989 y se extendió toda la década de los 90 o casi toda, el año 90, 1991 comenzaba la última década del siglo 20 y el pueblo venezolano estaba en la calle adelantando una protesta histórica que no se detuvo nunca, porque a pueblo bravío este pueblo de Venezuela, a pesar del atropello, a pesar de la masacre de aquellos días de febrero del 89, alguien lo dijo por allí y lo dijo bien, el 27 de febrero de 1989, el día que bajaron los cerros el pueblo tomó la calle y no la ha vuelto a dejar más nunca ni la dejará más nunca, porque las calles son del pueblo, del pueblo libre del pueblo que lucha del pueblo que construye.
Por eso toda la década de los 90, desde el 91, 92, 93, 94, 95, 96, 97, 98; todos esos fueron años de lucha de combate en donde el pueblo aguantó atropellos, persecuciones, vejaciones, asesinatos, masacres, sangre, sudor y lágrimas diría Winston Churchill al pueblo inglés. Pues nosotros pasamos por esa etapa de sangre de sudor y de lágrimas hasta que llegó el bendito año 1998, hasta que el pueblo se unió en torno a la propuesta bolivariana retomó el camino y aquí estamos en el año 2002 victoriosos construyendo la Venezuela bonita.
Es fundamental que no olvidemos estas reflexiones, que no olvidemos de dónde venimos, dónde estamos y hacía dónde vamos. Que no olvidemos lo que hemos recorrido. Que no olvidemos el mundo en donde estamos y que no le perdamos la vista a los horizontes hacia donde estamos caminando.
Hoy lo hemos demostrado una vez más, y habrá que seguirlo demostrando hasta que le demostremos definitivamente a quienes tratan de sacar a Chávez de aquí, que Chávez de aquí no se irá. Tendremos que seguir en la calle con toda la fuerza unitaria del pueblo bolivariano demostrándole no sólo a nuestros adversarios internos, y especialmente a aquellos que han perdido la chaveta, especialmente a aquellos que andan por ahí desesperados, parecen almas en pena tratando de cuajar conspiraciones, tratando de impulsar algunas salidas para que Chávez se vaya, van a fracasar por cualquier vía que traten de hacer o de empujar. Yo Dios mediante entregaré la Presidencia de la República el 2 de febrero del año 2013, saquen la cuenta. Y todavía no me voy. Me voy de aquí, a lo mejor me quedo que sé yo, maestro de una escuela bolivariana me gustaría ser o aquí barriendo la calle con el ojo pelao. Me iré el 24 de junio del 2021 ahí sí me iré, no me busquen más porque me iré a criar los bisnietos será y a escribir algún cuento para los niños, pero mientras tanto aquí estaré en la primera fila de esta hermosa batalla por l dignidad del pueblo más heroico de toda la América el pueblo de Simón Bolívar el Libertador de América y ejemplo del mundo.
Lo que les pido a todos hermanas y hermanos, paciencia, coraje, fuerza, moral, humildad, honestidad y sobre todo mucho trabajo; que no bajemos la guardia ni un solo día unidos para construir nuestros sueños.
Me despido de ustedes con un abrazo revolucionario y, le voy a llevar el saludo de ustedes a mis compañeros de armas que me esperan en el Patio de Honor de la Academia Militar, para celebrar hoy el tercer aniversario del nacimiento de la operación humanitaria más grande de que se tenga memoria en muchísimos años en Venezuela y en el mundo el Plan Bolívar 2000. Allá llevaré el abrazo del pueblo como también le he traído a ustedes siempre, el abrazo de los militares de Venezuela que hoy más que nunca están confundidos con el alma del pueblo bolivariano y con su compromiso de construir una Venezuela digna para todos. Me despido como siempre con el corazón. Me despido como siempre para que ustedes sigan cantándole a la vida, cantándole a la patria, cantándole a la unidad, cantándole a Venezuela en este día en que hemos recordado algo que no debe ocurrir más nunca en esta tierra, pero en que también hemos venido a demostrar una vez más la unión y la fortaleza de la revolución bolivariana.
¡Que viva la Revolución Bolivariana!
¡Que viva el pueblo bolivariano!
¡Que vivan los revolucionarios!
¡Que viva la revolución!
¡Que viva la unión del pueblo!
¡Que vivan los soldados de Venezuela!
¡Que vivan los mártires del 27 de febrero!
Un abrazo inmenso como mi amor por ustedes hermanas y hermanos.
Hasta pronto
Felicitaciones
Lo han hecho una vez más pero tenemos que seguirlo haciendo, batalla y victoria, esa es nuestra consigna.
Ahora si, se va la ola.
Dale, dale que no se pare.
Allá va.
Que se devuelva de allá para acá.
¡Vamos!
¡Allá viene, allá viene!
Dale
Arriba duro
Ahí viene la ola
¡Arriba la revolución!
