¿La ciudad para quién? Respuestas populares a la política institucional del despojo. Una conversación con Camila López Rugeles
Nos comíamos los sándwiches y nos tomábamos el guarapo que se habían preparado para la jornada de movilización que estaba finalizando. De repente, siendo poco menos de las 9 de la noche del martes 7 de julio, sobre la ciclorruta aledaña a la estación del metro Parque Berrío, aparecieron las figuras de Viviana, Luisa, Camila, Mimo, José Luis y Esteban, vocerías de las economías populares. Compartían todas las caras un cansancio profundo que se dejaba entrever a través de sus ojos vidriosos, sus alborotados cabellos y sus hombros caídos, algo esperable tras haber sostenido intensos diálogos durante cuatro horas y luego de cumplir veinte en el ejercicio de movilización. Sin embargo, sus rostros no solo compartían el obligado agotamiento de un día que por todas las razones resultó extenuante hasta los huesos, también lo hacía una entusiasmada sonrisa, una que brotaba por la victoria que las economías populares acababan de obtener luego de horas de protesta organizada que desembocaron en una disputa triunfante que impidió que lxs venterxs de la calle quedaran desamparadxs a expensas de la satisfacción empresarial de los grandes capitales distritales. Conversamos, en medio del cansancio, con Camila López Rugeles, politóloga, educadora e integrante de Junte Popular, colectivo perteneciente a la Cumbre Nacional Popular para conocer los detalles de la jornada y los logros obtenidos por la lucha.
L&L: hoy, la madrugada del 7 de julio nos recibió con la noticia de un desalojo sin aviso ni orden por parte de la Alcaldía de Medellín hacia lxs venterxs y las venteras de la economía popular que se sitúan cotidianamente en los bajos del Metro del viaducto del Parque Berrío. Quisiéramos preguntarte qué sucedió, qué ha venido sucediendo en el tiempo reciente y cuáles consideras que fueron los factores que dinamitaron la situación de hoy.
C.L.R: Lo primero que hemos de decir para poder hablar de la dinámica de lxs venterxs populares aquí en los bajos de la estación Parque Berrío en Medellín, es que el espacio público no lo controla total ni únicamente el Estado. Aquí confluyen una serie de actores que están constantemente pujando por sectorizar lugares y monetizarlos, lo cual genera un cierto nivel de conflictividad social en el entorno.
Sin embargo, a principios de este año, nos enteramos por medio de unas citaciones del Metro de Medellín que ellos, en sus planes de nutrir y ampliar la matriz financiera que tienen, pretenden hacer unas obras de intervención acá en los bajos de la estación Parque Berrío. Es un proyecto que se divide en tres etapas y nos anunciaron que las primeras dos etapas entrarían en ejecución desde el primer semestre de este año. Frente a esto, a lxs venterxs y a las organizaciones sociales que les venimos acompañando nos tomó por sorpresa, porque actualmente existe un permiso para ocupar el espacio popularmente con vigencia de más de un año.
Entonces, frente a esta comunicación, desde marzo de este año, entablamos una mesa de trabajo en donde participaba el Metro de Medellín, la Subsecretaría de Espacio Público, la Secretaría de Paz y Derechos Humanos, la Secretaría de Gobierno, junto con el acompañamiento del concejal José Luis Marín.
En esta mesa, lo primero que se puso en evidencia fue que el Metro hizo procedimientos ilegales para caracterizar a lxs venterxs informales que estaban acá emplazados, porque hicieron encuestas de recolección de datos pero no les hicieron firmar el tratamiento de sus datos. Entonces, empezando por ahí, hubo toda una amalgama de malas operaciones por parte de las entidades. En varias ocasiones tuvimos problemas porque no llegaban a las citaciones las diferentes entidades de control, como por ejemplo la Defensoría del Pueblo, que tuvo un papel importante y determinante. A pesar de todo esto, durante todos estos meses estuvimos explorando posibilidades para que lxs venterxs no tuvieran que ser desalojadxs, revisando alternativas jurídicas, interpusimos tres tutelas y todo tipo de acciones intentando prevenir este final.
Sin embargo, no fue posible. Y en la última mesa que se citó —en mayo—, la Subsecretaría de Espacio Público y el Metro de Medellín quedaron con la responsabilidad de volver a citar a una futura mesa; citación que nunca llegó.
Lo que sí llegó, ayer 6 de julio, en horas de la tarde, fue la alerta —de manera informal y a través de un ventero— de que iban a realizar el cerramiento para iniciar el desalojo. Sabíamos que el cerramiento era muy posible, que iba a realizarse en el mes de julio pero no se tenía un aviso sobre la fecha en la que lo iban a hacer.
Es importante anotar que Asoberrio, en conjunto con otras asociaciones que se emplazan acá en los bajos, estuvieron desarrollando una serie de asambleas populares para ir contándole a lxs venterxs cómo evolucionaban esas mesas, cuáles iban a ser los diferentes mecanismos de presión para aumentar la posibilidad de negociación y también los diferentes escenarios que se iban a implementar. Un ejercicio participativo muy importante y transparente.
Volviendo al tanto, la alerta que nos llegó el lunes 6 de julio, advertía que el martes 7 en horas de la madrugada probablemente se iniciaría el proceso de desalojo y cerramiento. Ante esta situación, se preparó un plan de contingencia para responder a estas medidas organizadamente. Sin embargo, intempestivamente, el mismo lunes 6 de julio, sobre las 11 de la noche, nos percatamos de que la acción de cerramiento ya estaba siendo desplegada. Una medida que no fue ni anunciada ni compartida oficialmente con antelación.
Ante esto, las venteras organizadas de Asobolívar toman la decisión de entrar al área de cerramiento y se empieza un ejercicio de atención humanitaria. En donde durante 17 horas estuvimos realizando actividades de denuncia, resistencia, e interlocución tanto con las autoridades como con las diferentes instituciones. Una interlocución que nace de las enquistadas tensiones que la Alcaldía de Medellín tiene con los ejercicios de movilización y la generalidad de los procesos sociales.
¿Cuál fue la respuesta a que cuatro compañeras de las economía populares entraran al área? La llegada de 27 activos del ESMAD a intentar sacarlas por la fuerza. ¡27! Y es importante anotar que estos ejercicios de presión por parte de la Fuerza Pública se realizaron en horas de la madrugada, en donde no existía forma de llamar a los organismos de control, incluso la Personería llegó horas después del llamado realizado. Fue la dinámica de la madrugada, verdaderamente, una bastante tensionante.
Sin embargo, ante la presión y la represión recibida, nosotrxs respondimos con un repertorio que mantuvo los ánimos arriba en tanto abríamos canales de comunicación: pintamos carteles, cantamos arengas, grabamos contenido para las redes… Sobre las 6 de la mañana, hora en la que empiezan a funcionar las dependencias de la Alcaldía, llamamos a la Secretaría de Espacio Público y al Metro de Medellín para que emprendieran, en conjunto, una mesa de concertación con las vocerías del proceso.
Desde que las entidades encargadas del diálogo dijeron que iban a instalar la mesa, hasta que realmente se instaló, pasaron varias horas. Esto, porque uno de nuestros requisitos fue el de instalar la mesa de concertación en el punto en el que estaban las compañeras, sin embargo, la Alcaldía no accedió a ello, incluso, con el pasar del tiempo, se triplicaron los efectivos del ESMAD y la Fuerza Pública arrinconaba cada vez más a las compañeras. Se les pidió garantías de permanencia, cosas básicas como ir a un baño. No accedieron. Las compañeras resultaron haciendo sus necesidades en bolsas. No contento con ello, en un momento en donde la situación escaló y las tensiones se agudizaron, en un forcejeo, miembros del ESMAD agredieron físicamente de gravedad a tres de nuestros compañeros que estaban apoyando a las compañeras del punto. Ante la imposibilidad de concertación y tras los reiterados engaños por parte de la Alcaldía alrededor de las garantías de permanencia. Decidimos abandonar la toma e instalar la mesa de concertación en otro lugar.
L&L: Un escenario que en definitiva jugó desfavorablemente para ustedes, sin embargo, la posibilidad de que en caliente se pudiera instalar una mesa de concertación representó una oportunidad valiosísima, y más tras ese ejercicio tan entregado de movilización y protesta. En cuanto a las particularidades de los diálogos en la mesa instalada, ¿qué se discutió? ¿A qué acuerdos se llegaron? ¿Cuáles puntos de convergencia y cuáles de diferencia existieron? Y, ¿quiénes integraron la mesa de diálogos?
C.L.R: En la mesa participaron venterxs de la asociación, otros representantes importantes de la economía popular de Medellín como el sindicato Familia de la Calle y también representantes de la mesa de venteros de la Política Pública. Participaron las integrantes de la Cumbre Nacional Popular y tuvimos el acompañamiento del concejal José Luis Marín. Estuvieron también presentes Personería, Defensoría, Subsecretaría de Espacio Público, Metro de Medellín, Unidad de Diálogo de la Policía y la Corporación La Ceiba, quien fue la organización garante de Derechos Humanos. Fueron cinco puntos los concertados en la mesa:
- Reubicación: por un lado, la Alcaldía de Medellín propuso reubicar a lxs venterxs en lugares que perjudican no solo su dinámica comercial, al alejarles y dispersarles de su nicho de mercado y clientes, sino también al ofrecer como puntos de reubicación lugares que no cuentan con las condiciones básicas para la tenencia óptima de sus mercancías y su permanencia integral. Por otro lado, los lugares que lxs venterxs sugirieron como puntos de reubicación, no fueron admitidos, bajo la excusa de que previamente se tendría que realizar un estudio, no solo de los lugares sino de la cantidad de venterxs que llegarían a ocuparlos. El compromiso es que la Secretaría de Espacio Público, al día siguiente de terminada la mesa de concertación, emitirá un comunicado en donde se anuncien los puntos de reubicación para la totalidad de lxs venterxs.
- Medidas de apoyo transitorio: como el desalojo sucedió tan intempestivamente y sin previo aviso, una de las garantías logradas es la de la emisión de unos paquetes alimentarios que entrarán a contener no solo las pérdidas económicas por la imposibilidad de trabajar los días en los que no tienen su reubicación efectiva, sino también los primeros meses en donde, producto del cambio de su dinámica comercial por la reubicación, existirán pérdidas mientras se consolidada una cadencia de ventas. Esta es una garantía que se cumplirá de manera estricta a las 24 familias venteras que fueron afectadas por el cerramiento, y que a la postre se otorgará también a todas aquellas que resulten afectadas en procesos de reubicación.
- Actas de traslado: dado que el proceso de reubicación no constituye una resolución, las actas de traslado fungirán como garantía para que lxs venterxs puedan ocupar los espacios asignados sin restricción de horario. Estas actas serán otorgadas tanto a personas con documentos nacionales como extranjeros y tendrán vigencia de un año.
- Seguridad y no estigmatización: lxs representantes de lxs trabajadorxs de la economía popular manifestaron su preocupación por las condiciones de seguridad de las personas que han asumido la vocería y la representación en el proceso, especialmente de aquellas que participaron en las acciones de protesta. En ese sentido, se solicitó la adopción de medidas y compromisos institucionales orientados a garantizar su protección y prevenir todo tipo de amenazas, estigmatizaciones y represalias. Se exigió también que la Alcaldía de Medellín reconozca como legítimo el proceso de movilización efectuado en el marco de las disputas sucedidas y la apertura de los respectivos procesos de investigación a los efectivos de la Fuerza Pública que desplegaron un uso desmedido de la fuerza durante esas mismas acciones.
- Reconocimiento y comunicación pública: del mismo modo, solicitaron que la Alcaldía reconozca públicamente la existencia de un proceso de diálogo y concertación entre la Administración Distrital y las organizaciones de venterxs, así como la voluntad de ambas partes de avanzar en la construcción de acuerdos para resolver el conflicto presentado. Igualmente, propusieron que la Administración informe públicamente que durante la jornada se desarrolló una protesta de carácter pacifico y que, a partir de las dificultades evidenciadas, se han instalado espacios de diálogo orientados a alcanzar acuerdos que permitan superar la situación.
No siento que haya sido una victoria total, porque la verdadera hubiese sido que los venterxs no se tuvieran que ir, mucho menos por la construcción de un centro comercial que no intenta prever ningún tipo de garantía para quienes desarrollan aquí sus actividades económicas. Pero frente a un megaproyecto al que no nos pudimos interponer, si hay mejores garantías que las que la Alcaldía previó, entonces son ganancias, unas muy bienvenidas.
L&L: Para finalizar quisiéramos saber dos cosas: la primera es alrededor de las formas en las que se le hará seguimiento al efectivo cumplimiento de los acuerdos logrados hoy en la mesa de concertación; lo segundo, es la pregunta sobre el devenir de la organización política en términos de organización y disputa estratégica de los intereses no solo de las economías populares, sino de nuestra clase en un escenario tan poco afable como Medellín.
C.L.R: Lo primero es que la mesa de concertación se estableció con una temporalidad específica, para poder hacerle seguimiento al cumplimiento de los acuerdos, e incluso para hacer un seguimiento de las condiciones de vida que van a tener lxs venterxs durante este proceso de reubicación. Y eso es importante porque este cerramiento que hizo el Metro de Medellín es solamente la primera etapa del proyecto, vienen , desafortunadamente otros cerramientos en las etapas próximas. Entonces, siendo así, esto es una cuestión de largo aliento, todavía no sabemos cuándo será el cerramiento total de la otra parte del área del viaducto, lo que supondrá también diferentes retos.
¿Qué se viene en razón de las economías populares? Primero, y un reto que no solamente tienen ellas, sino en general todos los actores sociales de Medellín y de Colombia, es que hemos de recuperar la capacidad para juntarnos, de pensar planes comunitarios, disputas colectivas, posibilidades de pelea conjunta para alcanzar objetivos específicos. Esa es una crisis en la que se encuentran las izquierdas en general, pero sobre todo, de manera particular, acá en la ciudad es latente.
Aquí en Medellín, por ejemplo, la Alcaldía Distrital a cargo de Federico Gutiérrez frente a cualquier ejercicio de movilización que pretenda marcar una diferencia o que logre medianamente ser disonante, despliega no solo un discurso, sino también un accionar completamente estigmatizador y profundamente amenazante, que a la larga termina siendo violento y riesgoso para los liderazgos sociales y en general para los sectores organizados políticamente. Se vienen, entonces, años de mucha organización, de mucha lucha, porque ya sabemos que la prioridad de la Alcaldía de Medellín no son los actores populares, ni los trabajadores empobrecidos, mucho menos las economías populares, sino las grandes obras capaces de generar mayores rendimientos a costa del expolio y el desgarro de las mayorías.
Eso es lo que se viene: organización y mucha pelea.
