“Conquistando la vida buena” también en Chile: el caso Ukamau

El libro ´Ukamau: conquistando la vida buena´ aborda los desafíos de una de las organizaciones populares más dinámicas de Chile. Compartimos el capítulo que trata la relación entre el movimiento social y el Estado, en un momento donde el nuevo gobierno chileno deberá decidir qué hacer con las demandas populares. Agradecemos a [email protected] y [email protected] por esta herramienta fundamental para los debates y la formación política de los movimientos populares en todo el continente.

 “Mejorar la calidad de vida de miles y millones”

Por Doris González

Chile está viviendo procesos de profunda transformación. Décadas de postergación y abusos de los dueños del poder y la riqueza dieron origen a grandes movilizaciones, principalmente a partir de octubre de 2019. Este “estallido social” expresó la rabia del pueblo acumulada por años de promesas incumplidas. Este pueblo -constituido por las mayorías trabajadoras- se levantó y puso en jaque a la institucionalidad.

El Movimiento Ukamau se organiza e irrumpe en la política en este contexto. Levanta y articula las luchas de los sectores populares excluidos de los espacios de decisión -capturados por tecnócratas que han hecho del Estado un botín particular- con el objetivo de democratizar la ciudad y el país, de tal forma de que sea posible en nuestra patria mejorar la calidad de vida de miles y millones, es decir, de alcanzar la Vida Buena.

Este libro nos invita a navegar por el origen, la trayectoria y las características del movimiento Ukamau. Muestra cómo las acciones del movimiento han transformado a sus miembros (cambios internos) y a la política pública (cambios externos), llevando esperanza y dignidad a cientos y miles de familias trabajadoras, especialmente a las mujeres populares: protagonistas de esta historia.

Es motivo de alegría que este libro haya avanzado en la sistematización de la experiencia de Ukamau. Han sido años de lucha y organización, llenos de momentos difíciles, que han permitido el crecimiento y la consolidación del movimiento. Como fundadora siento orgullo por su estado actual, por haber sido capaces de levantarnos sobre “hombros de gigantes” que comenzaron a dar vida al movimiento popular años y décadas atrás, hasta alcanzar el lugar que Ukamau tiene en la sociedad.

Esta posición está siendo utilizada ahora para impulsar el derecho a la vivienda y ciudad en la nueva Constitución, como un primer paso para contribuir en la configuración de un Estado de Justicia Social.

La historia es nuestra y la seguimos haciendo los pueblos, a través de la organización, articulación y propuestas sobre el nuevo Chile. Las y los invito a leer con pasión este libro, imaginen estas experiencias como si fueran vuestras, porque en cierto sentido lo son. Las y los invito a leer nuestra historia, la historia de quienes nos echamos a andar y hemos aportado a la conquista de nuestros derechos.

¡Arriba las y los que luchan!

Eventos disruptivos y política contenciosa: reconfiguración de la relación política entre el Movimiento Ukamau y el Estado

Por Valentina Abufhele Milad y Aland Castro Nuñez

Resumen: Este capítulo examina los cambios en la relación política entre el Estado y el Movimiento Ukamau, producidos a partir de la interacción entre dichos actores, durante la postulación a la política habitacional y construcción del Barrio Maestranza. El texto reconstruye tres eventos disruptivos de interacción entre autoridades y el Movimiento ocurridos entre 2011 y 2020, desde la perspectiva de Aland Castro, fundador y coordinador político del Movimiento Ukamau y recoge, también, la experiencia y análisis de dirigentas, socias y socios. La reconstrucción de estos eventos muestra cómo las autoridades flexibilizan sus prácticas cuando se ven enfrentados a demandas de los pobladores organizados y cómo el movimiento modifica su posicionamiento, sus prácticas y subjetividades, en relación al Estado.

Introducción

En octubre 2020 se inauguró el Barrio Maestranza, el primer proyecto habitacional de vivienda social conducido por el Movimiento Ukamau. El Barrio Maestranza es un proyecto emblemático, en múltiples aspectos. En primer lugar, está situado en un barrio y comuna peri-central de la ciudad, Estación Central, en el contexto de los últimos 40 años de política habitacional que se caracteriza por la construcción sistemática de conjuntos habitacionales en las comunas periféricas.

En segundo lugar, la mayoría de sus actuales residentes son originarios o antiguos residentes de la comuna de Estación Central o de comunas aledañas, reivindicación que hoy se constituye como central en las demandas de los pobladores organizados (Angelcos y Pérez, 2017; Pérez, 2019). La permanencia en la comuna permite a sus residentes mantener las redes familiares y sociales de los habitantes, así como el acceso a los servicios urbanos, a instituciones públicas y privadas con los que ya cuentan producto de su residencia previa. Esto evita uno de los principales efectos adversos de la política habitacional chilena: el desarraigo de las familias producto de la relocalización en las periferias. Esta demanda por “localización” reafirma el derecho de los pobladores y pobladoras a la vivienda, a sus barrios y a la ciudad, es decir, el derecho no sólo de “acceso” a vivienda y ciudad, sino a ser activos productores del hábitat urbano (Lefebvre, 1996; Harvey, 2008).

En tercer lugar, el diseño del conjunto habitacional introduce importantes innovaciones arquitectónicas y constructivas: amplía el tamaño de las viviendas en 7 mt2 más que lo que establece el decreto que regula la política habitacional para este segmento de la población. Además, incorpora gas de cañería en los departamentos -innovación no considerada en conjuntos habitacionales previos- e incluye estacionamientos de vehículos. Más importante aún, privilegia los espacios públicos al interior del conjunto, otorgándole relevancia a la dimensión comunitaria y no sólo a la dimensión individual y privada del habitar. Finalmente, el carácter emblemático e innovador del proyecto refiere, en último término, a su “excepcionalidad” dentro de la política habitacional del gobierno durante los últimos 40 años.

El proyecto habitacional, iniciado en el año 2011 con la conformación del primer comité de allegados para la vivienda del Movimiento UKAMAU, se realizó en el marco de la política habitacional para sectores vulnerables, a través del Decreto Supremo N° 49 (D.S. 49). Esto implicó que el Movimiento cumpliera con cada uno de los requisitos formales definidos para la postulación. No obstante, la consecución del proyecto involucró un conjunto de otros procesos y prácticas, conducidas por el movimiento, que se sitúan fuera y exceden el marco de los procesos formales de postulación, diseño y construcción de vivienda social definidos por la política habitacional para los sectores populares. Es decir, la realización del proyecto implicó el desarrollo de prácticas políticas formales e informales, rutinarias y contenciosas por parte del movimiento (Tilly, 1993; McAdam, Tarrow y Tilly, 2001; Auyero, 2001; Rossi, 2015).

Las prácticas “contenciosas” involucraron el establecimiento de diversas formas de vinculación y mecanismos de presión a las autoridades: manifestaciones masivas en el espacio público, cortes de calles y avenidas principales en horarios “punta”, y la toma de edificios públicos. Estas prácticas, que dan origen a eventos disruptivos, en distintos momentos claves durante los 9 años que tardó la consecución del barrio, operaron como formas de establecer, tensionar y mantener una relación política con el gobierno para el logro de los objetivos del Movimiento.

El presente capítulo analiza dichos eventos desde la perspectiva del Movimiento. En línea con el trabajo de diversos autores que analizan el potencial disruptivo de las prácticas de sectores populares en sus demandas por vivienda (Appadurai, 2002; Chatterjee, 2004; Holston, 2008), examino estos eventos en su capacidad de visibilizar las reivindicaciones de las y los pobladores y ejercer presión para acelerar procesos, destrabar nudos administrativos o flexibilizar la normativa de la política habitacional. Más importante aún, analizo los eventos en su capacidad para transformar la relación política del Movimiento con el Estado. Para esto, recojo la distinción entre “sociedad civil” y “sociedad política” propuesta por Partha Chatterjee (2004). En su libro “La política de los gobernados”, Chatterjee indica que la sociedad civil corresponde a la esfera pública, regulada por el marco legal y los procedimientos administrativos definidos por el Estado. Esta esfera estaría reservada para aquellos ciudadanos que gozan de sus derechos y privilegios. La sociedad política, en cambio, correspondería a un terreno de negociación, en el cual las reglas pueden ser modificadas y flexibilizadas. Los grupos tradicionalmente excluidos de la sociedad civil, deben acceder a la sociedad política para ser reconocidos como un grupo de población, realizar sus derechos y eventualmente, constituirse en sujetos políticos (Chatterjee, 2004). El análisis de las prácticas del Movimiento Ukamau muestran que la sociedad civil y la sociedad política no son esferas excluyentes de acción para las pobladoras y pobladores. La consecución exitosa del Barrio Maestranza requirió de la operación del Movimiento en ambos terrenos: en la sociedad civil, a través de mecanismos y procedimientos “regulares” definidos por la política habitacional, y en la sociedad política, para posicionarse y ser reconocido frente al Estado como un actor político. En este capítulo propongo que los eventos disruptivos permiten al Ukamau transitar desde la esfera civil a la esfera política, reformulan el posicionamiento del Movimiento con relación al Estado y obligan a este a reconocer el Movimiento como actor político, posibilitando la modificación y flexibilización de la política habitacional “regular”. Asimismo, los eventos disruptivos producen transformaciones al interior del movimiento: desencadenan procesos reflexivos, modificaciones en sus estrategias y posibilitan procesos de formación política.

Contextualización

La emergencia del Movimiento Ukamau se produce en un contexto más amplio de re-movilización en el país, luego de un largo período caracterizado por la despolitización iniciado a fines de los años 80 (Valdés, 1986; Oxhorn, 1994; Paley, 2001). El Movimiento de Pobladores en Lucha (MPL) y la Federación Nacional de Pobladores (FENAPO), son algunas de las organizaciones de pobladores que emergieron desde mediados de los años 2000 en adelante. En la literatura nacional, la re-emergencia del movimiento de pobladores reposicionó la pregunta por las estrategias, repertorios de acción y subjetividades políticas de pobladores y pobladoras, así como por la continuidad y discontinuidad de éstas con respecto al movimiento de pobladores “histórico” (Angelcos, 2012; Cortés, 2013, 2014; Pérez, 2017; Angelcos y Méndez, 2017; Angelcos y Pérez, 2017; Paulsen, 2019).

Esta literatura ha permitido comprender las condiciones y procesos que posibilitaron el resurgimiento de los movimientos de pobladores como actores políticos y cómo los repertorios de acción colectiva que despliegan, los relatos y significantes que movilizan, contribuyen a la formación y subjetivación política de sus miembros. Un elemento transversal en estos estudios consiste en analizar las demandas reivindicativas de los movimientos como respuesta a los efectos negativos de la política habitacional de orientación neoliberal. Entre éstos, la segregación de los conjuntos de vivienda social a las periferias, sub-urbanizadas, viviendas y conjuntos de mala calidad constructiva y urbanística, mecanismos de focalización que reducen a los pobladores a sujetos beneficiarios “pobres” y asistidos y escasos canales de participación de estos en el diseño de los proyectos (Ducci, 1997; Rodríguez y Sugranyes, 2005).

En consecuencia, estos estudios examinan cómo los movimientos de pobladores demandan “localización” al interior de la ciudad y en sus barrios de residencia, y exigen y se organizan para implementar mejoras e innovaciones constructivas y urbanísticas. Así mismo, muestran cómo los comités de vivienda se des-identifican de la categoría de beneficiarios “pobres” y asistidos, recuperando el concepto de “poblador” y “pobladora”, y movilizan discursos y significantes tales como “el derecho a la ciudad”, la “vida digna” o la “Vida Buena”. Por último, destacan también cómo los nuevos pobladores y pobladoras demandan formas de participación que exceden los canales “formales” definidos por la política habitacional, desarrollando incluso, procesos de auto-gestión y auto-construcción de los proyectos habitacionales. Desde esta perspectiva, la política habitacional constituye el marco de referencia desde el cual comprender las demandas de los nuevos movimientos de pobladores.

A pesar de la relevancia de esta literatura para comprender la reemergencia de la acción política de los movimientos de pobladores(as), hay otra dimensión que ha sido menos desarrollada. En los procesos de “lucha” que emprenden los movimientos para avanzar sus proyectos habitacionales, la interacción constante con las autoridades del gobierno que implementan la política habitacional, y la interpretación que realizan ambas partes de esas interacciones políticas resulta fundamental. Esta dimensión relacional ha sido menos explorada. Los movimientos construyen sus relatos, enarbolan sus banderas de lucha y desarrollan estrategias de acción reaccionando constantemente a la lectura que realizan de los discursos y prácticas gubernamentales, y no sólo a la política habitacional. Simultáneamente, las autoridades gubernamentales responden y reaccionan a las estrategias de acción colectiva de los movimientos, también de forma dinámica y en base a intereses políticos. La consecución exitosa de los proyectos “emblemáticos” como el barrio Maestranza es ejemplo de esto: la política habitacional implementada por el gobierno no constituye un ente monolítico y rígido, sino que es ejecutada por agentes que responden a interpelaciones políticas de los movimientos que son dinámicas, contingentes y que ponen en constante tensión sus orientaciones, lineamientos y procedimientos.

Así mismo, las estrategias de los movimientos tampoco pueden ser entendidas como definiciones a priori o predeterminadas, que se ejecutan en momentos claves, sino que se construyen en el trascurso de las interacciones y negociaciones con la acción gubernamental, redefiniendo, reforzando o modificando sus relatos y prácticas, y reconfigurando las subjetividades y el posicionamiento político de sus miembros.

En este capítulo examino esta dimensión relacional -y, por lo tanto, dinámica- del proceso de lucha del Movimientos Ukamau en la consecución del Barrio Maestranza: identifico los distintos eventos disruptivos de interacción informal y contenciosa entre el movimiento y los agentes gubernamentales entre 2011 y 2020, y los efectos que desencadenan estas interacciones al interior del movimiento. Específicamente, busco reconstruir cómo el movimiento reconfigura su posicionamiento político a partir de la interacción con los agentes del Estado, y de los cambios que perciben en la disposición del Estado ante la influencia del movimiento.

La construcción de este análisis se realizó en base a dos etapas sucesivas. En primer lugar, se realizaron 16 entrevistas semi-estructuradas con dirigentes, socias y socios del Movimiento Ukamau. A partir de estas entrevistas, se identificaron eventos claves del proceso de postulación y construcción del barrio, que tuvieron impacto en la reorganización del movimiento, modificación de sus prácticas y en los procesos de subjetivación de sus miembros. En una segunda etapa, a partir de una serie de entrevistas realizadas con Aland Castro, fundador y coordinador político del movimiento, se seleccionaron y reconstruyeron 3 eventos disruptivos y significativos para el movimiento, atendiendo a la relación que ilustran con distintos actores institucionales: la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE), el Municipio de Estación Central y el Servicio de Vivienda y Urbanismo Metropolitano (SERVIU). La serie de conversaciones sostenidas con Aland indagan en cómo los eventos son entendidos y performados desde la dirección política del Movimiento y en cómo se interpretan los múltiples efectos que desencadenan. Para la elaboración del relato, junto con la voz de Aland Castro, se integran las voces de Doris González, ex vocera del Movimiento y de un conjunto de dirigentas y socias del Ukamau.

Dos consideraciones metodológicas son necesarias: (1) atendiendo a la extensión de este capítulo, múltiples otros eventos disruptivos en la historia del Movimiento fueron excluidos del análisis; (2) la reconstrucción de estos eventos se realizó a partir de la memoria colectiva de los actores y constituye, por lo tanto, una interpretación y resignificación de ellos a la luz de eventos y resultados posteriores.

Resultados

A mediados de febrero del año 2011 se realizó la primera reunión del futuro Comité de Vivienda del Movimiento Ukamau. A esa reunión, asistió el núcleo político del Ukamau y un grupo reducido de 15 vecinas y amigas cercanas a la Casa Ukamau, en la Población Santiago, en Estación Central. El objetivo del núcleo político, en ese entonces, era comenzar un proceso de movilización de pobladoras y pobladores, a partir de una demanda reivindicativa concreta, la lucha por la vivienda definitiva de vecinas y vecinos de la población viviendo allegados o en situación de arriendo. La decisión de organizar un comité de allegados para la vivienda fue producto de un catastro realizado por la dirección política del Ukamau en el barrio, que dio como resultado que la principal demanda de los vecinos giraba en torno a la necesidad habitacional. La segunda reunión del comité, asistieron 30 vecinos y vecinas, quienes acordaron realizar una primera movilización, en conjunto con la FENAPO, para el día 27 de febrero, en conmemoración de un año del terremoto. Hacia finales de marzo del mismo año, ya eran más de 400 familias inscritas.

A pesar de que la dirección política de ese entonces había planificado un comité de vivienda de aproximadamente 40 socias y socios, decidieron continuar con el proyecto. En la revisión que hacemos de los hitos de origen del movimiento, Aland recuerda:

“nosotros decíamos: vamos a hacer un proyecto de vivienda como 40 personas entonces íbamos a ir a pelear por uno de estos sitios que hoy día son aparcaderos de buses interurbanos, que están en 5 de Abril y Arica, que era un cordón industrial que fue abandonado cuando la ciudad creció (…) Nosotros pensábamos buscar un paño de esos y construir 40 casas y estamos, y felices. Pero resulta que, desde febrero, desde la primera quincena de febrero hasta finales de marzo partimos con 15 personas y teníamos 400 y tantas personas, o sea, el plan inicial, se transformó en un mes. Entonces ahí estaba la cosa: ya hicimos la promesa a esta gente. Bueno, vamos para adelante con eso y ahí empezamos con la búsqueda de otros terrenos, fuimos al aeropuerto Cerrillos, ahí había un tema con factibilidades, sabíamos que no se iba a hacer luego, hasta que llegamos a este sitio, la Maestranza de San Eugenio, que estaba abandonado desde el año 95, y dijimos: acá pueden ser 3 hectáreas, nosotros necesitamos 3 hectáreas. Ahí definimos dar la pelea específica por la Maestranza. Eso es como el inicio.” (Aland, fundador y coordinador político Ukamau).

Una vez identificado el terreno, el Movimiento comienza un doble proceso: de postulación de las familias a la política habitacional del Estado y de evaluación de la factibilidad de construcción del proyecto habitacional en terrenos de la Maestranza de San Eugenio.

“La carta” a Empresa de Ferrocarriles del Estado

El terreno de la Maestranza de San Eugenio es de propiedad de la Empresa Ferrocarriles del Estado (EFE). El Comité hizo las averiguaciones respecto de si el terreno cumplía o no las condiciones necesarias. Era un paño de terreno lo suficientemente amplio como para dar cabida a las 400 familias, estaba abandonado, y además, estaba ubicado cerca de la población Santiago, donde actualmente está localizada la Casa Ukamau y lugar de residencia de la mayoría de las socias y socios del Comité. Este terreno permitiría a las familias permanecer en la comuna de Estación Central, cercanos a sus residencias de origen, redes familiares e institucionales, y evitar la expulsión a las periferias de la ciudad.  Doris González, entonces vocera del Movimiento Ukamau, recuenta la historia de cómo comenzó la negociación por el terreno de la Maestranza de San Eugenio:

“como sabíamos que había factibilidad para construir ahí, lo primero que hicimos, fue redactar una carta, para la Empresa de Ferrocarriles. Le dijimos que queríamos comprar una franja de terreno, que estábamos interesados, y que teníamos un negocio inmobiliario. Y por qué digo “negocio inmobiliario”, porque nos hicimos pasar por una empresa inmobiliaria, para saber si ellos tenían la disposición a hacerlo. La carta fue muy bien recibida. La empresa nos dijo que estaban interesados, y que iban a estudiar una oferta, que iban a trabajar con la Municipalidad, con el Consejo Municipal de Estación Central, el cambio de uso de suelo… porque digamos, ese terreno es de uso ferroviario. Entonces, volvimos a la asamblea, y dijimos, bueno, están dispuestos a vender, entonces ahora sí, enviémosles “La carta”. Exactamente la misma carta, cambiando lo del negocio inmobiliario, pero para construir vivienda social, diciendo que éramos una organización de pobladores, y en este caso, el Movimiento de Pobladores Ukamau. Y ahí, el portazo se escuchó hasta Punta Arenas. No había ninguna posibilidad, no tenían interés de vender. Entonces, volvimos a la Asamblea con las dos cartas, y bueno, la indignación de nuestra gente fue evidente” (Discurso pronunciado en Seminario Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU), Universidad de Chile, 27 de noviembre, 2016)

 En ese momento, la asamblea decidió “visitar” a la Empresa de Ferrocarriles. Tal como recuenta Doris, era importante “que nos conocieran, que supieran que nosotros tenemos una necesidad, ellos tenían un terreno y no queríamos que nos regalaran nada, sino por el contrario, que nos vendieran esos terrenos”. Así, en junio de 2011, sin solicitar audiencia, la Asamblea Ukamau fue a “visitar” a EFE, a la Estación Central de trenes, con lienzos de papel y toda su gente, a demandar el terreno de la Maestranza de San Eugenio para vivienda social, no solo para el negocio inmobiliario. Se ubicaron ahí donde sale la gente, en los torniquetes de la Estación Central, y no dejaron entrar ni salir a nadie que fuera a tomar el tren. “Una medida extrema, pero necesaria”, aclara Doris a la audiencia de FAU.

Los pobladores esperaban la llegada de carabineros. Esa era, al menos, la táctica política trazada por Aland: “Nosotros esperábamos que nos iban a sacar los pacos. Entonces ya había mentalizado a toda la gente de que nos íbamos a ir presos. Esa es la idea, la acción política era: cientos de pobladores presos, por culpa de empresas.” (Aland, fundador y coordinador político Ukamau). Pero el desenlace fue distinto, relata Doris:

“A los 15 minutos de la toma de Estación Central de trenes, teníamos una llamada del Gerente de Ferrocarriles, Claudio Carvajal, diciendo que había sido un error la respuesta, y que en un par de días más, teníamos una reunión pactada para negociar el terreno de la Maestranza de San Eugenio.”  (Discurso pronunciado en FAU, 27 de noviembre, 2016).

Las pobladoras bajaron la toma de la Estación Central de trenes, sin enfrentamiento con fuerzas públicas. La interacción, en este episodio, no sucedió de acuerdo a la táctica política trazada por el Movimiento, a pesar de que el resultado de la toma fue alentador para las y los manifestantes. En el plano reivindicativo, la relación del Movimiento con EFE se trasladó a un plano de negociaciones formales, y requirió una reformulación de la estrategia a seguir. En el plano de la organización, este evento produjo un proceso reflexivo del movimiento respecto de la táctica política desplegada.

Inauguración de la relación con el gobierno: “no quedarnos esperando”

Este evento, el envío de “la carta” y la posterior “visita” a la Empresa de Ferrocarriles del Estado, ilustran el carácter de las prácticas políticas—informales y contenciosas—que tempranamente desarrolló el Movimiento para conseguir sus objetivos. En este caso, presionar a la institucionalidad y abrir la posibilidad de una negociación en torno al terreno de la Maestranza. El relato muestra que la respuesta favorable de EFE a la primera carta enviada por el movimiento permitió determinar la disposición de la institución a vender y la factibilidad de desarrollar un proyecto inmobiliario en ese terreno. La respuesta a “la carta”, firmada por el movimiento, sugiere que el acceso a la mesa de negociación con EFE a través de la vía formal, no habría sido posible para el Movimiento. Siguiendo a Chatterjee (2004), la negociación no habría sido posible para un Movimiento de Pobladores a través de la “sociedad civil”.

La construcción de vivienda social en un paño reservado para proyectos inmobiliarios de clase media o desarrollo comercial alteraba los planes y los réditos económicos posibles para un terreno ubicado en la zona peri-central de la ciudad. Pero la puerta de entrada a la mesa de negociación ya estaba sin cerrojo. La “visita” a EFE y la toma de la Estación Central de trenes, indican a EFE que el Movimiento no estaba dispuesto a aceptar la negativa, y el Movimiento afirma su derecho—a través de la estrategia política y mediático de la toma—a negociar la compra de un paño del terreno.

Este evento desencadena múltiples efectos para el Movimiento. Este inaugura las interacciones informales y formales con la institucionalidad gubernamental y produce procesos reflexivos al interior del Movimiento que reconfigura el posicionamiento del movimiento con relación a la autoridad y las prácticas políticas que desarrollan. Por un lado, este evento constituye una constatación respecto de la posición subordinada de los pobladores y pobladoras en relación a la institucionalidad, en este caso, EFE, institución que posee un estatus público y empresarial. Al mismo tiempo, evidencia la desigualdad en el “derecho a la ciudad”, entendido no sólo como el derecho a acceder a los bienes y servicios que ésta ofrece, sino a participar en la producción de la ciudad (Lefebvre, 1996). Por otro lado, el evento es una primera evidencia, para las socias y socios, la mayoría de ellos con escasa o nula trayectoria política previa en organizaciones políticas, de que el acceso a la institucionalidad, y el cambio en las relaciones de poder en relación a ésta es un objetivo posible, y que puede ser producido. Así mismo, les indica que la posibilidad de decidir respecto de su localización y a permanecer en su comuna de origen, es un derecho que debe ser conquistado.

Andrea, hoy dirigenta, es una de las muchas socias que llegó al Ukamau sin experiencia previa de participación en organizaciones sociales ni políticas. Haciendo un recorrido a través de su proceso de socialización en el movimiento, analiza cómo se fue modificando su previo desinterés por participar:

“Claro, no me interesaba porque yo veía que no se podía hacer nada, que nunca iba a cambiar nada, que todo lo que pedían o hacían no servía de nada porque nunca iba a pasar nada. Y me di cuenta que no, que en el Ukamau no, que nosotros sí conseguimos las cosas luchando, que sí se puede” (Andrea, Dirigenta Ukamau).

Este episodio contencioso fue la primera entrada del Ukamau en la “sociedad política”: no sólo por el resultado inmediato, al producir una mesa de negociación con EFE, sino porque indica a las socias y socios que la estrategia disruptiva puede ser productiva para el logro de sus objetivos. Doris relata:

“Si nos hubiéramos quedado simplemente con la respuesta del “no”, y que siempre a los pobladores y que al sector popular se nos ve como… mujeres de segunda categoría, hombres de segunda o tercera categoría… en este caso dijimos bueno, esta va a ser nuestra forma de organización también: la lucha, la lucha constante. No quedarnos esperando” (Discurso pronunciado en FAU, 27 de noviembre, 2016).

En el recorrido que hacemos por la la historia del Ukamau, Doris, en ese entonces vocera del movimiento, analiza este episodio como un primer punto de inflexión:

“creo que hay un episodio que marcó un hito importante, que es cuando logramos sentar a la empresa Ferrocarriles a negociar por un terreno que nos habían dicho que era imposible, tuvimos que falsificar una carta y la gente dice ‘oye, sí de verdad que vale la pena luchar’, y ahí así como que se produjo esto de ‘nos vamos a seguir movilizando’, como que cambia el switch, la gente también se siente así como con poder.” (Doris, ex vocera Ukamau).

Las reflexiones que siguieron a este primer evento contribuyeron a fortalecer el movimiento, produciendo mayor adhesión de sus socias y socios y socializándolos en torno a la estrategia política trazada. Las prácticas políticas contenciosas -la falsificación de la carta y la Toma de la estación central- fueron efectivas demostraciones de fuerza y posicionan al movimiento como un colectivo, un grupo de población, antes invisible, con el cual la institucionalidad accede a negociar.

 Elaboración del relato: “teníamos razones históricas para estar acá”

La inminencia de una reunión con EFE, obligó al movimiento a la elaboración de un argumento que los posicionara como contraparte legítima de EFE ante una negociación por el terreno. Aland recuerda:

“entonces nosotros elaboramos todo un relato de que teníamos razones históricas para estar acá, nuestros bisabuelos llegaron en el tren y se bajaron en Estación Central y poblaron hacia el poniente de la ciudad donde no había nada, nada, fueron los que pusieron la primera piedra, el primer ladrillo ahí en la población Nogales. Nosotros, mucha de nuestra gente trabajó en ferrocarriles, entonces quien mejor que nosotros, que teníamos razones históricas para quedarnos acá.” (Aland, fundador y coordinador político Ukamau).

El relato que elabora y moviliza el Ukamau, que lo posiciona como legítimo heredero de los primeros pobladores de la comuna, debe entenderse como un producto de esta primera interacción con la institucionalidad.

En la elaboración del relato, el movimiento Ukamau se vincula y se hace parte del Movimiento de pobladores histórico y, con ello, de los repertorios de acción política de este. Esto involucró la construcción de un argumento que otorgara un sentido de pertenencia junto con un posicionamiento histórico y político. Doris relata:

“Mira, la verdad es que esto lo fuimos asumiendo después de reflexionar harto, porque nosotros para luchar y pelear un terreno de la maestranza, nuestra razón principal es que somos hijos, nietos y bisnietos de los fundadores de esta comuna, y que no nos pueden expulsar de nuestra comuna de origen, que no nos pueden desarraigar de nuestros centros laborales, de nuestras redes sociales, de nuestra vida, de nuestro barrio, de nuestro entorno donde hemos crecido. Nosotros, la comuna de Estación Central, somos los nietos y bisnietos de aquellos que llegaron a conformar esa comuna en el año 48. La población Los Nogales, que fue la primera población callampa en la historia de nuestro país, y que viene de una Toma que se hizo en Barrancas, en lo que es hoy día la comuna de Pudahuel. Pero que luego, a partir de la Operación Sitio, fueron trasladados al sector de General Velázquez, lo que hoy día es la Comuna de Estación Central. Entonces, dijimos, nosotros somos herederos de esto, de esta historia, de esta comuna. Y no nos queremos ir de acá. Vamos a seguir viviendo en este lugar, donde nuestros abuelos y nuestros padres llegaron a fundar.” (Doris, Ex Vocera Ukamau).

La reunión con el directorio de EFE, en la cual también participó INVIA, la empresa encargada de las propiedades inmobiliarias de EFE, dio como resultado que había disposición política de la institución a vender un paño del terreno a los pobladores. Luego de plantear la argumentación, cuidadosamente elaborada, Aland recuerda la respuesta recibida: “ya, tranquilo. La Maestranza es una torta, de esa torta hay un pedazo cortado que es de ustedes, no se preocupen”. La negociación que se inicia a partir de ese momento es la definición del paño específico, “el pedazo de la torta” que sería vendido al SERVIU para la construcción de vivienda social. Sin duda, las razones que motivan a EFE a ceder una parte de la Maestranza a este propósito son múltiples, en extremo complejas y no responden únicamente a la legitimidad o potencia argumentativa de la demanda del Movimiento. No obstante, el análisis de estas causas y el razonamiento de EFE excede los objetivos de este capítulo; para efectos de esta historia, basta con indicar el resultado. El mismo año 2011, es decir, a pocos meses de haberse constituido el Movimiento, los Comités de Vivienda que conforman el Ukamau ya tienen certeza de que construirán sus viviendas en el terreno de la Maestranza.

Así, este evento inaugura una relación política entre el Movimiento y el Estado. Esta será una relación que, pese a ser inicialmente precaria e incierta desde la perspectiva del Movimiento, se irá modificando conforme cambia la distribución de fuerzas y de poder entre los actores.

La Toma del Municipio

“Entonces, a qué tenemos que llegar, qué tenemos que lograr, si lo que dicen que es normal o lo que deberíamos hacer que es solo marchar, no funciona, ¿cuál es la instancia que sí funciona? Y ¿cuál instancia es la que sí la gente puede conversar con la institucionalidad?, que tampoco se da, la gente en las organizaciones no tenemos esa posibilidad, esa facultad, entonces ¿cómo lo logramos?” (Fabiola, Dirigenta Ukamau)

En paralelo a la negociación iniciada con EFE, el movimiento decide solicitar una audiencia con el alcalde de Estación Central, en aquel entonces, Rodrigo Delgado. El objetivo de la reunión con él era presentarle el proyecto de vivienda, informarle del estado de las negociaciones con EFE, y solicitarle su apoyo a la iniciativa. A pesar de que los proyectos de vivienda no son gestionados por los Municipios, estos sí pueden impulsar, priorizar, o retrasar gestiones necesarias para su consecución. Relata Doris, “entonces fuimos a solicitar audiencia y esperamos varias semanas, tres semanas, ‘no, no tiene tiempo’, ‘no, no está’, ‘no, está en una reunión’”. (Discurso pronunciado en FAU, 27 de noviembre, 2016). En ese entonces, el alcalde no conocía al Movimiento y por tanto la solicitud de audiencia provenía de un Comité de Allegados como cualquier otro, de la comuna. Ante la no-respuesta de la Alcaldía, el núcleo político decidió consultar a la asamblea, y la asamblea resolvió hacer una visita al alcalde. El Comité se tomó la Municipalidad de Estación Central.

Eliana, socia del Ukamau, relata la respuesta inmediata del alcalde ante la visita del Comité: “Tuvimos que ir a verlo, todo el comité. Ahí ya llevábamos como 200 familias, ya se había sumado más gente, más socios. Ahí llegamos a la Municipalidad y nos recibió como en 3 minutos”. (Eliana, socia Ukamau).

Cuando finalmente los recibió, el alcalde estaba acompañado con sus asesores. Las dirigentes del Comité y miembros del equipo político recuerdan especialmente esa reunión. El alcalde les comunicó que “ese tipo de acciones no eran necesarias, porque él tenía una política de puertas abiertas”, relata Doris, “pero se le había olvidado que nos había hecho esperar tres semanas”. Más aún, ese día, el equipo Municipal se burló del Comité:

“le dijimos que no queríamos tener ningún favor de él, pero lo único, que no le pusiera trabas al proyecto de la Maestranza, porque íbamos a lograr tener el terreno, íbamos a construir 424 viviendas, que iban a ser de habitantes de la comuna de Estación Central y aledañas. Y él se rió de nosotros. Se echó para atrás en su sillón, en su cómodo sillón de su oficina municipal, y se rió de nosotros, y nos dijo “yo voy a comprar la Torre Entel”. “‘Compre la torre Entel‘, le dijimos, ‘porque nosotros vamos a tener el terreno de la Maestranza, no tenga ninguna duda de eso y vamos a construir ahí 424 viviendas’”. (Discurso pronunciado en FAU, 27 de noviembre, 2016)

Ese día, el alcalde se comprometió a apoyar el proyecto, e incluso firmó un documento, que había llevado el Comité para obtener la firma del edil. Era un documento no vinculante, en el cual el alcalde se comprometía a facilitar las gestiones del proyecto que estuvieran dentro de sus facultades. Aland relata que al finalizar la toma simbólica del Municipio y la reunión con el alcalde, Doris pronuncia un discurso para las socias y socios del comité y muestra el documento firmado con el apoyo del alcalde como el resultado concreto de la acción colectiva desplegada, diciendo: “esto lo ganaron ustedes” (Aland, fundador y coordinador político Ukamau).

Las pequeñas victorias, la performación del conflicto y el establecimiento del método

La solicitud de audiencia tenía como fin obtener el apoyo Municipal para la realización del proyecto, pero no había una demanda específica desde el Movimiento hacia el Municipio. En ese sentido, la “toma” de la municipalidad era una acción “innecesaria”, en palabras de Aland, aunque tenía el objetivo simbólico de obtener una “pequeña victoria”, una acción moralizante para las socias y socios.

El principio definido por la dirección política consistía en que las y los vecinos se movilizarían a partir de un beneficio concreto, en este caso, la consecución de sus viviendas. Pero tenían conciencia de que el resultado concreto de la vivienda podía demorar largos años en realizarse. Así, la obtención del apoyo municipal al incipiente proyecto podía funcionar como una pequeña victoria en este largo recorrido.

La Toma del Municipio para acceder a una audiencia con el Alcalde se realiza en respuesta a la negligencia de la gestión municipal. La solicitud de audiencia, realizada a través de los mecanismos formales definidos por el mismo municipio para la atención de su población, había sido ignorada. Esta desidia permitió al movimiento la creación y performación de un conflicto, originalmente no planificado, que tuvo como resultado el posicionamiento del Ukamau como actor ante el Municipio, la obtención de apoyo municipal y un nuevo ejercicio reflexivo al interior del movimiento. En la reconstrucción de ese evento, Aland relata:

“nosotros sabíamos que esto se podía demorar 10 años. Cuando llevábamos recién dos meses, ¿cómo le digo a la gente, tenemos algo concreto? Ese algo concreto tiene que ver primero con el empoderamiento, o sea, con decir, tengo poder, soy parte de un colectivo, tenemos fuerza, no sabía que tenía esa fuerza”. (Aland, fundador y coordinador político Ukamau).

La “toma de la municipalidad” también avanza en formación y transformación política de las socias y socios a través del establecimiento de un método de trabajo para el Movimiento. En este caso, no es un “relato” o un significante el que se moviliza, sino la acción, confrontacional si es necesaria, como ejercicio de poder. Así, la creación y performación de conflictos, permiten al Movimiento el ejercicio constante de su poder.

Este método -no necesariamente planificado como tal- se sustenta en la acción, si es necesario, la acción confrontacional con las autoridades con el propósito de obtener esas “pequeñas victorias” a lo largo de un recorrido. A través de este método, se va instalando, para las y los pobladores, el principio de que los derechos deben ser conquistados, pero que esa conquista requiere del ejercicio y práctica colectiva del poder en relación con las autoridades. Eliana, socia del movimiento, destaca la función que cumple la disrupción como mecanismo de visibilidad:

“la función que cumplía era que no solamente eran los dirigentes los que estaban descontentos, sino que era todo el grupo de gente. Para hacernos visibles, porque uno, no, dos, tampoco. La unión hace la fuerza, y eso lo demostró, la unión y la lucha. Si no estábamos unidos, no funcionaba, ¿cómo van a ir 1 o 2 personas a cortar la calle?, pero es diferente cuando son 300, es muy diferente.” (Eliana, social Ukamau,).

Hay un aprendizaje, por parte de las socias y socios del Movimiento, de la necesidad de las prácticas disruptivas como estrategia de lucha, para hacer visible el descontento, y posicionarse como actor e interlocutor ante el Estado cuando este no responde a los mecanismos formales definidos para relacionarse y responder a las demandas de su población.

La Toma del SERVIU

“si somos sinceros, las organizaciones sociales no tienen mucha injerencia en el desarrollo de las políticas públicas ni como se construye Chile, pero sí tenemos injerencia en dañar la imagen y mostrar que se están haciendo las cosas mal. Entonces esa capacidad de poder visibilizar y hacer el daño en la imagen de quién está gobernando en ese momento es lo que genera en ciertas instancias el poder llegar a la institucionalidad, que haya un plano de negociación, que otras organizaciones no lo tienen porque no tienen la capacidad de movilizar tanta gente o porque no están tan organizados como para poder generar este tipo de movilización” (Fabiola, Dirigenta Ukamau).

Hacia el año 2019, el Movimiento Ukamau ya se había adjudicado los subsidios para las socias y socios de los Comités, había conseguido la expropiación del terreno de la Maestranza y había comenzado la construcción del Barrio. Los departamentos debían ser entregados en junio de 2019, pero la construcción estaba retrasada. Ese mismo mes, la Constructora Loga Limitada, que se había adjudicado la licitación para construir el barrio, se declaró en quiebra y detuvo las obras. En este caso, constituía responsabilidad de SERVIU, el mandante, contratar una nueva constructora para continuar la obra. Pero ante el silencio de SERVIU, el Movimiento solicitó audiencia con el director de ese entonces, César Faúndez. En dicha reunión, ocurrida el 19 de junio de 2019, el Movimiento demandó a SERVIU que éste se comprometiera a gestionar la contratación de una nueva constructora, pero no recibieron una respuesta ni compromiso concreto por parte de la institución. Así, con el objetivo de destrabar el cambio de empresa constructora, el Movimiento decidió tomarse las dependencias de SERVIU.

Al día siguiente, el 20 de junio de 2019, los pobladores del Movimiento Ukamau se encontraron con contingentes policiales y fuerzas especiales en ambas entradas del SERVIU, por calles Serrano y Arturo Pratt, alterando el plan del Movimiento de ingresar a las dependencias de la institución. Aland relata:

“Las dos entradas estaban tapadas, no había posibilidad de burlar la vigilancia. Pero había un portón de acceso de automóviles. Y entonces, fue nuestra gente y rompió el portón (…) Y entró la gente, por el estacionamiento, y después empezaron a seguirnos por los estacionamientos para adentro, y la gente empezó a subir por los edificios y a tomarse las oficinas.” (Aland, fundador y coordinador político Ukamau)

Una vez adentro, se colgaron los lienzos de la organización por las ventanas de edificio, y las y los ocupantes dictaminaron que ellos estaban a cargo y los funcionarios no debían trabajar más. A pesar de la instrucción recibida por los y las pobladores de no destruir nada al interior del edificio, comenzaron a tirar por las ventanas documentos encontrados en las oficinas. Desde el relato de las y los pobladores, eran documentos reciclados que fueron proporcionados por los mismos funcionarios, simpatizantes del Movimiento. La versión de SERVIU, no obstante, fue distinta, indicando que los ocupantes habrían destruido documentos oficiales de la institución, perjudicando así el trabajo de los funcionarios y sobre todo, de otros Comités de allegados postulantes.

Afuera de la institución, las y los pobladores que no habían logrado ingresar a SERVIU continuaron en enfrentamientos con carabineros:

“Afuera se tiran tronadores, se produce un caos, porque tirábamos tronadores en ese pasaje que suenan… parecían bombazos. Entonces todo el centro de Santiago se entera de que está quedando la cagá. Y los que no alcanzaron a entrar se quedan peleando afuera, que son igual varios cientos, se quedan ahí peleando con los pacos.” (Aland, fundador y coordinador político Ukamau).

La prensa que comenzó a cubrir el evento, elaboró un relato en contra del movimiento: UKAMAU estaba destruyendo documentos importantes de SERVIU, papeles de postulaciones de otras organizaciones, poniendo así a la opinión pública y a otros comités de allegados en contra de la organización.

Con este relato en curso, dentro del edificio, comenzaron las negociaciones. Primero, para que el Movimiento accediera a evacuar a los funcionarios de SERVIU, ante lo cual la dirigencia del Movimiento no accedió, como medida de protección para las y los ocupantes. Los funcionarios de SERVIU estaban enojados, se encontraban cautivos de la toma.

En medio del caos, comienza una segunda instancia de negociación, también fallida. A pesar de que los y las pobladores acceden a evacuar el edificio, con el compromiso de que no los lleven detenidos, la toma concluye con aproximadamente 300 pobladores presos. Esa tarde, el director de SERVIU, en conferencia de prensa, declara que iniciarán una querella contra el Movimiento, que además de haberse tomado el edificio, destruye documentación importante de la institución.

A pesar de este desenlace, desde la perspectiva del Movimiento, la Toma de SERVIU fue un éxito. La gestión para reemplazar a la Constructora en quiebra se agiliza, y se contrata a la Constructora OVAL para finalizar las obras, cuyo contrato comenzará formalmente en enero de 2020. No obstante, para evitar nuevas acciones contenciosas del Movimiento, el ministro de Vivienda y Urbanismo de entonces, Nicolás Monckeberg, en conjunto con la nueva directora de SERVIU, Juana Nazal, autorizan a la nueva constructora a retomar la obra antes del inicio formal del contrato.

 Acceder a la institucionalidad y consolidación de una relación con el Estado

De las múltiples acciones disruptivas realizadas por el movimiento durante el tiempo que duró el proceso de postulación y construcción del Barrio Maestranza, la Toma de SERVIU fue, sin duda, el evento más violento y confrontacional con la institucionalidad.

Desde la perspectiva del Movimiento, la Toma de SERVIU fue una acción necesaria y con resultados reivindicativos concretos. En primer lugar, el Ministerio agilizó el reemplazo de la constructora e incluso autoriza a la nueva constructora a retomar las obras antes del inicio formal del nuevo contrato; en segundo lugar, transmitió a la institución que el Movimiento no estaba dispuesto a aceptar nuevos retrasos u obstaculizaciones al proyecto que fuesen responsabilidad de SERVIU. Por último, la institución respondió a través del establecimiento de una relación de comunicación y trabajo más expedita entre SERVIU y el Movimiento que se consolidó en una mesa de trabajo conjunta. Fabiola entiende estas prácticas como una forma de acceder a la institucionalidad, de establecer una relación con el Estado:

“para el ciudadano de a pie no es fácil llegar a la institucionalidad ni resolver los conflictos burocráticos que generalmente se dan para los comités o en realidad para cualquier trámite. Y nuestra llegada a la institucionalidad no es porque [ellos] sean buena onda, sino es por la capacidad de movilización que tiene la organización, la capacidad que tiene de irrumpir en ciertos sectores, paralizar ciertos sectores y generar polémicas, que en realidad es el mecanismo que utilizamos para llamar la atención y evidenciar las demandas que tenemos.” (Fabiola, Dirigenta Ukamau).

La relación que se establece entre ambos a partir de ese momento será producto de la Toma, debido a que el Ministerio y SERVIU buscarán evitar nuevas acciones disruptivas del Movimiento: “Ya habíamos demostrado que no importaba romper las puertas. En las puertas del SERVIU, se rompieron los vidrios, quedó la cagá. Esa decisión no la había mostrado ninguna organización antes.” (Aland, fundador y coordinador político Ukamau).

La Toma de SERVIU constituye también un evento relevante al interior del movimiento. Por un lado, pone de manifiesto el cansancio de los y las pobladoras en relación a la gestión de SERVIU, institución que debió ser constantemente presionada y tensionada por el Movimiento para viabilizar el proyecto: “Yo creo que fue importante esa toma porque muestra el hastío de la gente. Muestra ese momento, cuando la gente ya no les cree a las instituciones y dice “ya basta”. Entonces, toman la decisión de hacerlo de otra forma.” (Aland, fundador y coordinador político Ukamau).

Por otro lado, y a pesar de que la Toma de SERVIU es el último de un conjunto de eventos disruptivos previos, nuevamente confirma a las pobladoras y pobladores que para romper con la lógica tradicional de relacionamiento con el Estado y ser reconocidos como actores políticos es necesaria la lucha, entendida como una demostración del poder de movilización y acción colectiva de la organización, incluso a través de prácticas contenciosas. Fabiola, dirigenta del Movimiento, describe ese proceso reflexivo:

“En el proceso entendí que, claro, a lo mejor no será el camino más óptimo que todos esperan, incluso en más de algún momento tenemos que poner nuestros cuerpos como herramientas para lograr un objetivo, y que puede sonar súper fuerte, pero en realidad es verdad, si no vas, no te enfrentas en la mañana al carabinero o no te enfrentas a las lacrimógenas y no logras causar esa conmoción o ese daño a la imagen, no se cumple el objetivo, hay que llegar a ese extremo. Entonces claro, entendí que así se movía la organización, porque en realidad es lo que ha dado resultado” (Fabiola, Dirigenta Ukamau).

Conclusión

Proyectos habitacionales emblemáticos y excepcionales, como el Barrio Maestranza del Movimiento Ukamau, no son únicamente el resultado de demandas reivindicativas en respuesta a la política habitacional definida por el Estado. Los procesos políticos, a partir de los cuales dichas demandas se posicionan y resuelven, responden también a una forma de relación y vinculación establecida -forzosamente- con las autoridades y el Estado. Atendiendo a esa dimensión relacional, este capítulo muestra cómo el Movimiento reconfigura su posicionamiento político en relación al Estado para producir modificaciones y flexibilizaciones a la implementación de la política habitacional “regular”.

En el proceso de postulación y construcción del Barrio, el Movimiento ha debido operar simultáneamente en dos planos: en el plano de la política habitacional -en el cual han cumplido rigurosamente con cada uno de los requisitos necesarios- y en una esfera política, posicionándose en ese devenir como un actor político distinto a los comités regulares en cuanto a su relación con el Estado. Los eventos disruptivos desarrollados por el Movimiento Ukamau durante el proceso de postulación a la política habitacional del Estado y la construcción del proyecto muestran el establecimiento de mecanismos alternativos y contenciosos de vinculación con las autoridades, los cuales ponen en tensión las vías regulares definidas por el Estado para relacionarse con los Comités de Allegados. La reconstrucción de los eventos también muestra que los mecanismos alternativos y prácticas contenciosas por parte del Movimiento se activan luego de haber sido testeados -sin respuesta o tras respuestas insatisfactorias de las autoridades- los mecanismos formales. Para acceder y establecer una relación con el Estado, el Movimiento ha debido moverse simultáneamente entre una “sociedad civil” -una esfera de reglamentos, regulaciones y requisitos definida por la política habitacional- y una “sociedad política” -un terreno en el cual los mismos reglamentos, regulaciones y requisitos se pueden flexibilizar y acomodar-.

Al operar en la sociedad política, el Movimiento: 1) tensiona la política habitacional definida por el Estado; 2) presiona la temporalidad de la ejecución gubernamental; y 3) excede los mecanismos regulares definidos para relacionarse con los Comités, obligando al Estado a la reformulación de sus prácticas en relación al Movimiento. Asimismo, las estrategias definidas por el Movimiento tampoco se implementan según lo planificado y son, también, reconfiguradas en la interacción con el Estado, obligando al Movimiento a la elaboración de relatos, argumentaciones y nuevas formas de presión y acción contenciosa. Más importante aún; la relación, formalmente definida con el Estado -precaria, fallida, errática- permite la creación y performación de eventos disruptivos, la reflexividad política y la formación política de las y los pobladores del Movimiento.

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