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Eleanor Marx: la fogonera del feminismo socialista

Eleanor Marx fue una dirigente feminista y socialista europea fundamental en las luchas sindicales y obreras del siglo XIX. Dedicó su vida a la causa de la emancipación femenina como una tarea política urgente, colectiva e indivisible de la lucha de clases.

Nacida un 16 de enero de 1855, Eleanor Marx, “la fogonera” para quienes reconocían su capacidad inagotable de agitación, no fue una intelectual de escritorio. Abandonó tempranamente el colegio en el que estudiaba junto a sus hermanas porque aborrecía la formación conservadora y patriarcal que le impartían y que pretendía doblegar su espíritu en nombre de la obediencia y la sumisión. Esa primera ruptura fue ya una forma de militancia: la intuición de que la subordinación femenina no era destino natural, sino una construcción social.

Considerada como fundadora del movimiento sindical británico y el feminismo socialista, Eleanor Marx inauguró una forma radical de pensar la emancipación de las mujeres: no como una suma de derechos aislados, sino como una transformación material de la sociedad. Para ella, las mujeres debían organizarse bajo las ideas socialistas para alcanzar su emancipación; debían abandonar la condena del trabajo doméstico no remunerado y salir al mundo como obreras y socialistas. La mujer, afirmaba, era “el proletario dentro de la unidad familiar”.

Desde esa perspectiva, analizó críticamente los movimientos sufragistas de su tiempo. Reconocía la legitimidad de sus demandas —el derecho al voto, la igualdad educativa y laboral, la participación política, el divorcio, el amor libre—, pero advertía que, si no se inscribían en la lucha de clases, permanecerían atrapadas en el capitalismo. Eleanor recalcó el carácter de clase del sufragismo y subrayó que sus principales dirigentes eran mujeres burguesas. Las mujeres trabajadoras, sostenía, debían aceptar esas demandas básicas, pero ir más allá: conquistar el socialismo como base material para eliminar no solo la opresión de clase, sino también la de género.

En su análisis, el matrimonio aparecía como una unidad mercantil de reproducción de la fuerza de trabajo y de consumo y la familia, como una institución atravesada por relaciones de poder. Eleanor Marx pensó la opresión femenina desde una comprensión materialista del mundo.

Su militancia fue inseparable del movimiento obrero. Impulsó la sindicalización de las mujeres, participó activamente en la organización y realización de la Primera Internacional y, tras la muerte de Engels, trabajó por la creación de una nueva Internacional que coordinara a los partidos y movimientos obreros a escala global, estando presente en el Primer Congreso de la Segunda Internacional

A lo largo de su vida incitó y participó en numerosas huelgas obreras: dirigió la huelga portuaria de Londres y la de la gasera de Silvertown. En la huelga de las peladoras de cebolla, cuatrocientas mujeres se sindicalizaron de golpe, logrando la reducción de la jornada laboral y un salario mínimo. Eleanor Marx no hablaba sobre la clase obrera: hablaba desde ella.

El 4 de mayo de 1890, frente a 250.000 trabajadores reunidos en Hyde Park para conmemorar por primera vez el Día Internacional de los Trabajadores, Eleanor Marx tomó la palabra y cerró su discurso, citando a Shelley:

 

Alzaos cual leones tras un largo sueño.

En número invencible.

Sacudíos vuestras cadenas…

Vosotros sois muchos y ellos son pocos.¹

 

En La cuestión de la mujer (1886), Eleanor Marx formuló con claridad el núcleo de su pensamiento: “Quienes se enfrentan a la forma en que son tratadas actualmente las mujeres sin buscar las causas en la organización económica de nuestra sociedad contemporánea son como los médicos que tratan una afección localizada sin examinar el estado general del paciente”.² Para ella, la opresión femenina no podía entenderse sin la comprensión de la estructura económica capitalista, pues sin esa comprensión, cualquier reforma sería parcial y reversible.

Para Eleanor, como existían burguesía y proletariado, la dualidad masculino/femenino era un engranaje más del sistema político opresor. Bajo el capitalismo, la mujer era una “doble proletaria”: explotada en la fábrica y en el hogar.³ “El hombre, por más gastado que pueda estar por su trabajo, tiene la noche para no hacer nada. La mujer está ocupada hasta la hora de acostarse”.⁴

Por eso insistía en que la emancipación femenina era tarea de hombres y mujeres, y condición indispensable para el socialismo. Sin una transformación social radical, “las mujeres jamás serán libres”.⁵ Defender los llamados “derechos de la mujer” sin inscribirlos en la lucha de clases era, para Eleanor, una idea burguesa. “Lo que propongo es plantear la cuestión del sexo desde el punto de vista de la clase obrera y la lucha de clases”.⁶

Hoy, reconocer la potencia de su pensamiento no implica desconocer los avances de los feminismos contemporáneos ni negar que el patriarcado precede al capitalismo. Feminismos de otras latitudes han mostrado con claridad su existencia en sociedades precapitalistas. Pero el mérito de Eleanor Marx fue comprender —con una lucidez extraordinaria— cómo el capitalismo profundiza, reorganiza y usufructúa esa opresión, convirtiéndola en un pilar de su reproducción.

Eleanor no heredó el marxismo como un dogma filial, sino que lo defendió porque comprendió su capacidad excepcional para explicar la historia y transformarla. Vivió en su propio cuerpo lo que su padre había descrito: la subordinación y la explotación; así como la opresión y el sufrimiento que impone el patriarcado incluso en las relaciones más íntimas. Su sensibilidad —hacia su familia, hacia los obreros, hacia sus compañeras de lucha, hacia su hermano Freddy— reforzaron las reflexiones necesarias para una vinculación radical con la lucha socialista.

Escribir, publicar, organizar, agitar las masas: Eleanor Marx entendió que no existe emancipación sin acción. Supo que no hay socialismo posible sin la liberación de la mujer, y que la opresión femenina impide la verdadera revolución socialista. No se trata de marchar detrás ni por encima de los compañeros obreros, sino a su lado. Porque solo ocupando el mismo lugar en la lucha puede alcanzarse la victoria.

Notas:
  1. Rebelión, Eleanor Marx: la cuestión de la mujer y el socialismo.
    https://rebelion.org/eleanor-marx-la-cuestion-de-la-mujer-y-el-socialismo/
  2. Marx, Eleanor. La cuestión de la Mujer. Texto original publicado en Westminster Review, vol. 125, enero de 1886. Traducción al español publicada en su versión íntegra en Marxists.org.
    https://www.marxists.org/espanol/marx/temas/mujer/cuestion.htm
  3. Fundación La Fuente, Siempre adelante: la silenciada historia de Eleanor Marx.
    https://www.fundacionlafuente.cl/resenas/siempre-adelante-la-silenciada-historia-de-eleanor-marx/
  4. La Tercera, “Eleanor Marx, la trágica pionera del feminismo socialista”, sección Culto, 8 de agosto de 2022.
    https://www.latercera.com/culto/2022/08/08/eleanor-marx-la-tragica-pionera-del-feminismo-socialista/
  5. Partido Socialista de los Trabajadores (PST), Eleanor Marx y el feminismo socialista.
    https://pst.pe/2025/02/eleanor-marx-y-el-feminismo-socialista/
  6. Partido Socialista de los Trabajadores (PST), Eleanor Marx y el feminismo socialista (apartados sobre sufragio femenino, lucha de clases y emancipación).
    https://pst.pe/2025/02/eleanor-marx-y-el-feminismo-socialista/