Una Minga Muralista en la comuna ocho de Neiva

¡Minga le digo! Una crónica de las tantas huellas de lo que fue la tercera versión de la Minga Muralista por la defensa de la vida y la memoria de la comuna ocho en Neiva, entendiendo el relato escrito desde lo vivencial como la articulación de ejercicios que echan a andar la construcción de esa memoria viva en constante creación.

En todos los rincones siempre está ocurriendo algo, a la llegada de la coyuntura electoral en Colombia, la agitación artística desde las brochas, los carteles, el engrudo y la pintura ha buscado formas de posicionarse en la construcción de opinión pública, de debate, de ese llamado a retorcer el sentido común y reformular narrativas. Adicionalmente, el arte como propuesta emancipadora también va haciendo camino en el tejido de memorias, de traer las reivindicaciones de quienes fueron semillas entonces y por quienes hoy mantienen encendida la chispa del junte.

La minga como posibilidad del encuentro espontáneo, como la coincidencia organizada que sin antelación conoce eso que podría ser- ocurrir; la minga como propuesta colectiva que nos sugiere volver a la raíz de las prácticas comunitarias, de la unidad necesaria en los barrios y veredas. La minga se gesta más allá de las voluntades, la minga es aguja e hilo que va arrimando retazos de autonomías, de voces que se deciden por el trabajo compartido, que buscan consecuentemente la aproximación de ideas Y, que permite estrechar solidaridades hacia el buen vivir, o el vivir sabroso en comunidad.

En Neiva, durante tres días, las asíntotas de aquellos rincones del país rompieron la ley de la “aproximación sin encuentro” y decidieron sumarse a la Tercera Versión de la Minga Muralista en la comuna ocho.

Para llegar allí, implicó la movilización de todo tipo de recursos, se asomaron gentes de Medellín desde el Laboratorio Gráfico La Chispa; de Bogotá acompañaron la escena gráfica el Colectivo Artístico SurVamos, Fogueo Cartelero, PCA333, y el artista Resistiza desde el muralismo y la fotografía; de Popayán la Escuela Taller Crakc.Corp; y de Neiva con el acompañamiento de artistas locales como Yirly.Pinta, Hilando Desobediencia y TapaMuros. La invitación llegó en manos del Semillero de investigación Re-existencia, el cual hace parte del grupo de investigación In-SUR-Gentes de la Universidad Surcolombiana.

3 de junio

El lanzamiento arrancó en la Casa Cultural La Madriguera, espacio para el encuentro de proyectos culturales de la ciudad impulsado por distintos parches juveniles que le apuestan a la búsqueda de relatos desde diversas trincheras: lo audiovisual, la poesía, la música, la danza y el teatro; cuyo corto pero agitado recorrido se ha marcado por la búsqueda de posicionar un lugar para el encuentro de ideas y para la apertura colaborativa en la gestión de una agenda cultural alternativa. Allí se presentó la exposición “Metamórfica Extinción” de Edicson Namado (Resistiza), la cual busca mostrar la condición del ser alrededor de los planteamientos en la transformación como proceso permanente y constante, desde un trabajo que pretende aproximar una analogía de la formación de las rocas y otros minerales con la composición de la integralidad del ser para el hacer con otros y otras. Igualmente, durante el conversatorio se dieron discusiones importantes frente a los imaginarios de la sensualidad, lo erótico y las expresiones desde la corporalidad que halla su lugar en la fotografía y en la composición de paisajes que contrastan otras maneras de observar la muerte, no como proceso acabado sino como mutación de la vida.

4 de junio

El espacio dispuesto para los tres días de minga fueron los límites entre los barrios Versalles y Los Alpes de la comuna ocho, en la zona suroriental de Neiva. La entrada allí no suele ser sencilla, sólo hay dos rutas de autobús que transitan hasta allá -si no hay de otra más que el transporte público-, hay que saber llegar y saber preguntar por las personas que han venido construyéndose como referentes en el trabajo comunitario; cabe aclarar que esto no necesariamente se trata de un lugar hostil o que genere temor, simplemente son realidades que deben ser aceptadas, por tanto, nos debemos disponer a comprender las dinámicas barriales y aprender a ser empáticos y empáticas en ese ejercicio de ser de afuera y llegar a los adentros de la comunidad que habita dichos lugares.

La mañana inició con “Memorias Caminantes” un recorrido con artistas y con la comunidad por los contenedores de las memorias de la comuna, algunos fueron lugares como la FADCO (Fundación Alternativa para el Desarrollo Comunitario) y ASOCOMINH (Asociación Comunitaria Integral del Huila), organizaciones que junto a las Comunidades Eclesiales de Base tuvieron una amplia y valiosa participación en la confluencia del movimiento social y político ¡A Luchar! durante la década del 80 en Colombia. Otro de los lugares, -de los más significativos para la comunidad-, fue la Biblioteca Popular Pacho Vacca, espacio nombrado en homenaje al líder comunitario Francisco Vacca, quien fue asesinado a sus 33 años en la vía Neiva-Campoalegre a manos del Estado Colombiano; vale resaltar que, la historia de su asesinato encontró similitudes con lo sucedido en lo que se conoció como la “Operación Relámpago” estrategia de persecución política contra el movimiento ¡A Luchar! en el Valle del Cauca.

Finalizando el recorrido, la olla común atizó los sabores del barrio al calor de una frijolada; haciendo del vapor de cada cucharada un ente conductor del intercambio de historias, experiencias y propuestas colectivas para iniciar las labores de lo que serían los siete murales que se propusieron las manos artistas para llenar de memoria y vida las paredes de Los Alpes y Versalles.

Debajo de los 31 grados del Valle de la Tatacoa, a eso de las tres de la tarde y con el apoyo de las y los estudiantes pertenecientes al Semillero de Investigación Re-existencia, se realizó el taller infantil “Corporalidades, Máscaras y Emociones” con el objetivo de reconocer las subjetividades de la niñez desde sus vivencias en el hogar, el colegio y la calle. Paralelamente, se llevó a cabo el taller “Mujeres Tejedoras de Vida y Memoria” con la participación del proceso de mujeres que por más de 20 años han resistido al olvido y se han echado en sus hombros distintos proyectos económicos de autogestión para la permanencia del proyecto comunitario que Pacho Vacca soñó junto a ellas.

5 de junio

La olla común no se hizo esperar, los aromas que salían de ella recorrían las texturas de la pintura que cada artista, de la mano de las niñas y niños de la comunidad, iban trazando sobre los muros de la ocho. Sobre la tarde se unieron las manos del Laboratorio Gráfico La Chispa y el proceso Hilando Desobediencia. La propuesta a la comunidad se planteó como un ejercicio de apropiación del error, explorando dos técnicas de las artes gráficas: la serigrafía y el gelliplate (imprenta de gelatina). Sobre estas dos dimensiones de la composición de la imagen se llevó a cabo en la comuna el Taller de Gráfica Popular.

En cuanto al gelliplate, se buscó la exploración de las corporalidades como extensión del ser, de poner la cara y otras partes del cuerpo en ese juego consensuado entre la matriz (que registra las huellas de lo que hemos vivido), la pintura y el papel; y que, a propósito de la conmemoración de las memorias barriales, se intencionaron esas pequeñas búsquedas de reconocernos como huellas andantes en permanente transformación. Por otro lado, la serigrafía aproximó a niños y niñas a entender de estos procesos creativos a partir de la impresión masiva de la imagen, como práctica de difusión de mensajes e ideas.

A su vez, el proceso de mujeres de la ocho y demás comunidad, participaron del Taller Familiar de Pastelería, orientado por las manos de Doña Damaris, lideresa que ha entregado su vida y amor a la comuna desde los tiempos de Pacho.

6 de junio

Llegó el día tres de la minga. La juntanza transcurrió con juegos populares y con el taller de malabares, los cuales sugirieron una apropiación de niñas y niños por las calles del barrio, ocupando con arte cada esquina y aprendiendo formas de disociación de los sentidos. Igualmente se llevó a cabo la intervención alterna ¿Me siento acosada cuando…? con el objetivo de visibilizar las violencias hacia las mujeres en el entorno barrial. Finalmente la tarde ocupó el cierre de la minga con un carnaval que transitó por los siete murales que se realizaron durante la jornada; así mismo, se acompañó el atardecer con un bazar comunitario, el cual priorizó el reconocimiento de los procesos de autogestión de vecinos y vecinas.

Sin más palabras, es preciso señalar que la minga sigue siendo hoy una práctica pertinente de los pueblos, sobre la cual se abren muchos mundos de colaboración, solidaridad y ternura para reconocernos, fortalecer vínculos organizativos y co- crear otras maneras de seguir caminando colectivamente.

Quién

William Villegas
William Villegas
Politólogo de la Universidad Surcolombiana, miembro de la Revista Lanzas y Letras, del Laboratorio Gráfico La Chispa, de la Escuela de Formación Política Marta Cecilia Yepes y tallerista acompañante de procesos de niñez en la comuna uno de Medellín.

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