¿Qué aire estamos respirando?

¿Le suena la frase “crisis ambiental”? Si vive en una de las principales ciudades colombianas seguro que sí. Este 2020 abrió con graves problemas urbanos de contaminación del aire y la cosa no parece mejorar. [Foto de portata: Milenio].

Las ciudades colombianas, en las que habita la mayoría de la población, comenzaron este 2020 con graves problemas de contaminación y baja calidad del aire. Este es uno de los síntomas de la actual crisis ambiental que vive nuestro país, y tanto los gobiernos locales como el gobierno nacional, se acostumbraron a decir poco y hacer menos.

La explotación desmedida de la naturaleza, la alta emisión de gases, la creciente generación de residuos no reciclables, entre otros excesos del capitalismo, nos han llevado a una situación ambiental que cada año se hace más crítica a nivel global.

Colombia no es ajena a esta realidad. Cada vez son más comunes las sequías a causa de la minería, la contaminación de las fuentes hídricas, el desvío y extinción de ríos y los fuertes cambios climáticos. En buena medida, estas son las consecuencias de la implementación de los megaproyectos de infraestructura y de las concesiones mineras.

Y contrario a lo que se podría creer, esta situación no es exclusiva de las zonas rurales, cuya población ha sido víctima de graves crímenes ambientales por parte de grandes empresas y actores armados vinculados a las mismas. También se vive en las ciudades, y la contaminación del aire es una de las principales y más críticas afectaciones. Según cifras del Ideam, en el año 2015 hubo unas 10.527 muertes y un aproximado de 67,8 millones de síntomas y enfermedades relacionadas con la contaminación del aire urbano.

El Plan Decenal de Descontaminación del Aire para Bogotá expedido en 2010 por la Alcaldía Mayor de Bogotá, identificó que las mayores fuentes de contaminación del aire en la ciudad están asociadas a la industria y al parque automotor, productores de altas cantidades de monóxido de carbono y de material particulado que carga polvo, cenizas, hollín o metales. Y aunque hace años están claramente identificadas las fuentes de contaminación, y comprobados los efectos nocivos de estas sustancias, la situación empeora cada día.

A inicios de año, por ejemplo, Bogotá se mantuvo en alerta amarilla por contaminación del aire. Fueron alrededor de 11 días en los cuales las localidades más afectadas fueron Kennedy, Puente Aranda, Bosa, Fontibón y Ciudad Bolívar. Medellín y su Área Metropolitana vienen de una fuerte crisis desde el año pasado, manteniendo zonas de la ciudad con niveles altísimos de exposición a material tóxico. Cali, Bucaramanga y Barranquilla también han presentado deterioro en la calidad del aire que se respira en varias zonas de la ciudad.

Un caso increíble se presenta en Kennedy, la localidad con el peor aire de Bogotá. Allí hay un bosque de 43 hectáreas que pertenecía a la empresa Bavaria y cumple una importante función para el paisaje y el hábitat urbano. A pesar de eso, en este predio se busca desarrollar un proyecto para la construcción de miles de viviendas. La destrucción de este bosque empeoraría la situación ambiental de los habitantes de la localidad y de la ciudad en general, y es por eso que habitantes y organizaciones sociales vienen realizando una enérgica defensa del bosque.

Las movilizaciones ambientalistas serán una constante en esta primera parte del año, y quienes habitamos las ciudades también saldremos a las calles a exigir medidas reales y efectivas para mejorar la calidad del aire que estamos respirando.

Quién

Sebastián Quiroga Pardo
Sebastián Quiroga Pardo
Politólogo de la Universidad Nacional. Vocero Nacional de Cuidad en Movimiento y el Congreso de los Pueblos. Representante legal de La Fogata Editorial. Candidato al Concejo de Bogotá (2019) por el Polo Democrático Alternativo (PDA)

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