EL CLIENTELISMO ULTIMA NUESTRA UNIVERSIDAD

Compartimos esta nota escrita por el docente Luis Ernesto Lasso Alarcón en  la edición física número 17 de Lanzas y Letras. Esta fue publicada en enero del año 2001  y hoy la recordamos a propósito de los 50 años que cumplió recientemente la Universidad Surcolombiana y el escándalo que hoy empaña el nombre de esta institución a raíz de unos audios que revelarían un gravísimo caso de corrupción en el que se ve inmersa la actual candidata a la Rectoría Nidia Guzmán Durán, el Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas Leonel Sanoni y el Representante de los Egresados ante el Consejo Superior Universitario, Julián Salas.

Por Luis Ernesto Lasso Alarcón*. Primero los liberales la tomaron como suya; en medio, un intento fariséico y altamente corrupto a nombre de la excrecencia del M-19; ahora lo más cavernario de los conservadores, ha metido la mano en lo hondo de la empresa estatal más importante de surcolombia, para convertirla en Empresas Mixtas siempre saqueadas, en Licorera privatizada innoblemente, en Betania vendida a espaldas de los celios que no nos atrevemos a decir basta a los bandidos que asolan la región más que los guerreros atilinos con quienes suelen negociar.

Que en las recientes elecciones les fuera rebajado el voto a los bandidos de viejo y nuevo cuño, para que en nada repercute en la USCO, donde el clientelismo no cesa su nefasto accionar, mientras la rectora finge neutralismos para gimotear y degradar la dirección de la Casa de Estudios, enfrentando a trabajadores, maquinando alza de matrículas de la más grotesca manera, señalando a estudiantes de guerrilleros o paramilitares, metiendo la cabezota en su saco autárquico hasta concebir que la USCO sea intervenida para salvarse como “administradora”, a costa de un sueño grande de nuestra región en el que ella jamás estuvo y nada le interesa. Pero olvida algo: la dignidad de un pueblo que ha defendido su Institución Superior, hasta con varios de sus muertos más significativos.

1. Nos ha quedado grande la democracia.

Hoy, en medio de la crisis interna surcada por los misiles del entorno, volvemos a recordar a los viejos luchadores que arrancaron del padre del actual presidente la ley que nos convirtiera en Universidad. Hoy, cuando estudiantes amenazados y profesores tesoneros proponen el Salvamento de nuestra casa, añoramos a los estamentos capaces de ganar la confianza de la ciudadanía para rodear muchas veces el Alma Mater. Hoy, cuando las mayorías entran al campus con el enano interés del grado o de aumentar el pecunio, lloramos los jóvenes sacrificados por defender lo Público. Hoy, cuando el envilecimiento entronizado por los clientelistas se extiende imparable, pareciera que la impotencia se generalizara y que los pocos resistidores – silenciados, arrinconados, estigmatizados por los bellacos de dentro más que por los de fuera – intuimos el derrumbe de los sueños redentores de la cultura regional, tan pastoril, copista, tan desarraigada y presta a mimetizarse con delirios de moda.

Sólo que nos negamos aceptarlo y regresamos a las antiguas preguntas: ¿Desde cuándo el menoscabo de las grandes tareas? Desde que para cada manifestación tuvimos que pactar con los viejos depredadores regionales, para entregarles autonomía, libertad de cátedra, pautas direccionales que deben emanar de la base misma de la comunidad universitaria… ¿Por qué fuimos incapaces de resistir, persistiendo en los senderos fundamentales que hacen de la Universidad Pública un centro de debate e irradiación de ideas, así como de ejemplo ciudadano? Vinieron los que jamás pusieron un grito en el cielo bipartidista, arriaron hasta nuestro himno y osaron enrumbar la institución por los nuevos postulados que demandaba el imperio. Y los antiguos batalladores nos apartamos, permitimos el avasallamiento, caímos en el juego maniqueo y terminamos votando por personajes de cualquier laya que dirigirían el claustro con imágenes superficiales, generalidades apabullantes y promesas de politiqueros que tapaban sus ansias de dinero fácil, hasta convertir las aulas en centro del peor parroquialismo, donde los jóvenes terminaron dividiéndose como lo querían los viejos caudillos de los partidos tradicionales. Así hicimos el juego, creyendo que “eso era el peor de los males posibles”. Cuando constatamos en los mismos organismos de la USCO la impostura de la circunstancialidad propia del gamonalato, no tenemos dónde poner los ojos, salvo en el derrumbe de las utopías que se precipitaron en lo más atrasado de nuestra triste aldea.

Las campañas para dirigir el negocio de la Universidad tomaron lo más espurio de los modelos politiqueros: ahora vemos a los peores y menos capaces calculando la inversión necesaria para “asaltar el poder” es decir, para desfalcar en todos los órdenes la empresa magna de nuestra Surcolombia. Nos quedó grande la democracia, la befamos, la alejamos definitivamente del contexto que nos fundamenta: la academia al servicio auténtico de nuestro pueblo. Como que con los rectores nombrados a dedo pudiéramos resistir compactos los estamentos hasta lograr el avance del campus y materializar lo soñado. Como que en la farsa electoral diluimos el derrotero, escindimos ideales y cuadros, permitiendo el arraigo de la voracidad aniquiladora, bipartidista, introductores de autocracia, nepotismo, saqueo, negación de la academia.

2. La crisis inocultable.

Vieja, incontenible, ampliamente sentida pero desde lejos, la crisis de la USCO que la rectora pretende tapar en su esencia para capearla con el sacrificio estamentario, pese a cartas firmadas con los demás rectores de la Universidad Pública, demandando salidas al alto gobierno, es una crisis cuyas raíces deben conocer tanto los estamentos como la ciudadanía regional.

A 30 años de funcionamiento de la Institución más grande del Huila urge detener las celebraciones demagógicas y el llanto compulsivo para decirnos verdades de frente, así:

La USCO ha estado de espaldas a la región.

  1. Ingeniería no ha incrementado un cultivo, ha sellado su boca ante Betania, jamás cuestionó el saqueo petrolero, no podría decir cuántos egresados subsisten dictando clases.
  2. La flamante Facultad de Educación jamás ha intentado cuestionarse por que tenemos los peores bachilleres del país ni para qué insistir en egresar gente al desempleo, mientras permite el cierre del Jardín infantil.
  3. Contaduría y Empresas no han creado nada que ilustre su accionar académico y lo que sabemos es de la disputa de egresados y maestros por llevar contabilidades.
  4. Jamás la Facultad de Ciencias de la Salud ha intentado decir algo sobre nuestra región cancerígena ni sobre el alto índice de suicidios regionales.
  5. Salvo contadas excepciones de maestros que por su cuenta y contra directivos felones han podido desarrollar algunas investigaciones al servicio del entorno, no tendría casi nada que mostrar de calidad nuestra USCO al cabo de 30 años.
  6. Pero en lo Administrativo sí: más de 15 maestros fueron fletados para hacer doctorado en Dirección Universitaria en los Andes y el resultado es de antología: un ex rector debe recibir salarios de tres años por haber perdido su curul ante demanda del contendor; otro, tiene 14 demandas en curso después de manejar a su antojo y contra todo cuestionamiento a la USCO: creó sedes en todos los pueblos y logró instalaciones de lujo en Garzón, Pitalito y La Plata, donde no van estudiantes y donde no hay cómo pagar a los funcionarios ni tampoco a los maestros que ya no quieren seguir devengando doble; eso para no mencionar los negocios de USCONET, atiborramiento de computadores y oficinistas en lugares donde sacar un certificado es obra de alta envergadura; eso para no referir a los maestros nombrados a dedo, los estudiantes metidos en carreras por encima de puntajes, los periodistas pagados, los abogados asesores, tantos negocios que hacen tan tentativa la lucha por ganar la Rectoría. De tal magnitud el enriquecimiento, que hasta una secretaria decidió volarse con más de 400 millones sin que se sepa por qué ella podía tener acceso a tanto dinero, quién tiene la responsabilidad en el ilícito, etc, etc. La culminación del desbarajuste podría mirarse en el caso de Derecho, donde 350 estudiantes estafados se hacían matar por el abogado que timó varias universidades y señalaba a quien disintiera, fuera militar o estudiante protestario, de sus fascistas y corruptas maneras, ligadas a la justicia regional. Pero no es solo Derecho: hay carreras tan falseadas como ella y ni directivos, ni gremios, ni individuos quieren atreverse a hablar de tan graves despropósitos cuyas responsabilidades tienen nombres propios que siguen campantes en el Aula Magna.
  7. Si a lo anterior agregamos alguna pregunta sobre el manejo de la estampilla, de las Fundaciones, de las ventas de servicios por postgrados y hasta por préstamos de instalaciones y de utensilios, sabríamos qué negocio grande se teje en la USCO, cuando para tapar los robos, a los profesores nos hacen abrir la cajilla del auto cada vez que salimos de la institución.

¿Alguien ha demandado corte de cuentas al inicio de la nueva administración? ¿Alguien podría contar a la comunidad universitaria y la ciudadanía, que ya nos moteja a todos de ladrones, cómo se han usado las riquezas materiales y espirituales que se han congregado en los 30 años de la Institución? ¿Será que entre todos buscamos tapar lo podrido ante el temor de la intervención, olvidando nuestro deber ciudadano con el presente y con la posteridad?

3. Para intentar la salvación del Alma Mater.

Ante el temor de la pedida intervención, por la ética que demanda nuestra conciencia universitaria, por la memoria de quienes han peleado por la dignidad regional, por la academia al servicio de nuestra recuperación vital, tenemos que unirnos – deponiendo discrepancias, centrados en puntos comunes – para evitar la muerte de nuestra sentida USCO.  Puntos convergentes deben servirnos de basamento para intentar el restablecimiento de la fe institucional, la recuperación del derrotero que nos oriente en esta batalla definitiva, a saber:

  • Estrechar lazos de veracidad y dignidad entre los estamentos y entre éstos y la ciudadanía.
  • Demandar irrenunciable claridad los procesos de corrupción y clientelismo perpetrados contra el Alma Mater.
  • Establecer prioridades en el rumbo marcado por el Plan de Desarrollo destinado a enrutar la reconstrucción de la USCO.
  • Coordinar con las distintas universidades públicas la lucha en demanda del sostenimiento adecuado de las instituciones.
  • Establecer, ante el conflicto bélico que tiene el inmediato entorno y cuyas repercusiones en el claustro son evidentes, políticas de debate, análisis y persistencia en la demanda de paz, sin que por ello el campus deba convertirse en sitio de confrontación armada.
  • Inmediatamente, al inicio puntual del próximo año lectivo, convocar a los estamentos a reflexionar sobre la crisis, el desarrollo y la continuidad de las respectivas carreras, los puntos nodales que deben guiar el accionar de la Nueva USCO en todos sus frentes.
  • Iniciar, a continuación, una serie de movilizaciones y debates que permitan clarificar la labor universitaria, su financiación adecuada por parte del Estado, la firme garantía de la autonomía y de su propósito serio de ligarse al entorno. Todo ello sin detrimento de la Academia y a sabiendas de la urgencia de darnos nuevas directivas con programas materializables a corto y largo plazo que todos vamos a cumplir y verificar, en un proceso de auténtica autonomía universitaria, signada por la verdadera conciencia de co-gobierno de los estamentos.

El Huila, Surcolombia, con sus maestros, egresados y ciudadanos dignos demandan un compromiso de salvamento de su Escuela mayor.

Notas

* Nota: el artículo conserva todos los elementos ortográficos de la versión original.

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